Esta espectacular versión añade 25 cm de longitud, todos ellos a partir del pila central, para ofrecer unas plazas traseras con mayor espacio, si cabe, que en el Phantom ya conocido. La idea de crear esta versión estuvo en la mente de los creadores de Rolls-Royce desde el inicio; de hecho, el empleo de un chasis de aluminio realizado con la técnica Space Frame sirvió para poder llevar a cabo la operación con algo más de sencillez y, en todo caso, sin perder nada de rigidez exterior. Otro cambio importante de esta versión es que tanto el techo como los paneles de las puertas traseras se han realizado en aluminio, para contener el peso. Por lo demás, se mantienen las posibilidades de personalización casi infinitas del modelo y la mecánica ya conocida: concretamente, bajo el capó un motor de gasolina con 12 cilindros y 6.749 cc capaz de desarrollar 450 CV.
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