18/12/2000
VIAJAR EN INVIERNO: CON FRÍO, PERO SEGURO
¿Necesitas unas vacaciones? ¿Echas de menos a los tuyos? Si tienes previsto escaparte por cualquier carretera no estaría de más que echases un vistazo a las recomendaciones que te ofrecemos para que llegues sin ningún problema a tu destino.
Seguridad Vial - Sebastien J. Zoll
A pesar del reencuentro con la suegra, el hartón de polvorones y la multitud de proyectos que hacemos y nunca llevamos a cabo -que si dejo de fumar, que esta vez me apunto a un gimnasio, que si retomo el inglés-, ¿a quién no le gusta la navidad? '¡Todo sea por la familia!' -te repites desde noviembre para ir mentalizándote-, y al final poco importa si te has electrocutado al poner las luces del árbol o si le regalaste a tu sobrina un 'Action Man' cuando quería la 'Jesmar caquitas'. Ahora bien, para disfrutar de momentos tan entrañables es posible que antes debas 'pisar' el frío asfalto, y como no queremos que tengas problemas con la climatología te ofrecemos unos consejillos para que el trayecto sea 'coser y cantar'.
Lo primero que debes hacer antes de partir es revisar el coche. Vale que sea nuevo o que lo conserves en algodones, pero salta del sofá y emplea aunque sea un ratito en verificar los neumáticos -dibujo y presión, ya sabes-, bujías, escobillas, luces -no olvides llevar bombillas de repuesto- y nivel del líquido de frenos. Comprueba de paso que la batería tenga suficiente agua destilada y echa un vistazo a los bornes para que estén limpios y bien apretados. Tampoco te olvides de rellenar el circuito de refrigeración con anticongelante, sobre todo si el coche va a dormir al raso, y ya puestos echa otro poquito en el depósito del limpiaparabrisas, porque si el agua se congelara podría quemarse el motorcillo. ¡Y menuda 'papeleta' en estas fechas!
¡Agua va!
Uno de los grandes inconvenientes que pueden complicarte el trayecto es la dichosa lluvia. Es posible que algún listillo te diga que 'no te preocupes, que en España sólo llueve una media de 110 días al año' y cosas por el estilo, pero basta que te decidas a salir para que aparezcan los nubarrones. ¿Qué hacer entonces? Ante todo estar atento a las primeras gotas, que cuando se unen a la suciedad del asfalto crean una película muy deslizante. Si no quieres emular la famosa escena de 'Bailando bajo la lluvia' con el coche debes reducir la velocidad y dejar más distancia con el vehículo que te preceda. Sólo así tendrás un mayor margen de reacción ante cualquier imprevisto y más distancia para frenar. Y por cierto, recuerda que los frenos mojados no funcionan como en seco, así que tampoco está de más que toques el pedal varias veces para que las pinzas sequen los discos.
Otra pega que acarrea la lluvia es la pérdida de visibilidad. Cuando te caiga un chaparrón y no veas ni torta acuérdate de encender las luces de cruce y sube la velocidad del limpiaparabrisas antes de adelantar o ser adelantado. Ten cuidado igualmente con el empañamiento de los cristales, para lo que no hay mejor solución que conectar la calefacción hacia la luna delantera y apretar el botón del aire acondicionado. El invento funciona.
¿Dónde estás, que no te veo?
Lo de la niebla es ya como el juego de la gallinita ciega, solo que siempre eres tú el que 'se la liga'. En cuanto aparezca la espesura acuérdate de conectar las luces de cruce y las antiniebla -más que para ver para ser visto-, y olvídate de las largas porque su alto haz rebotará en las gotas en suspensión y terminará por deslumbrarte. Por supuesto también debes aminorar la velocidad; piensa que te puedes 'comer' al vehículo que lleves delante y que en cualquier momento puedes encontrarte una zona con hielo, algo muy peligroso aunque no vayas a lo Michael Schumacher. Acuérdate de encender las antinieblas cuando realmente sea necesario ya que pueden molestar al resto de conductores.
Con estas medidas no verás mejor, pero si lo harás si conectas la calefacción para evitar empañamientos, te fijas en las líneas blancas -nunca en el invisible horizonte- y no fuerzas mucho la vista para evitar dolores de cabeza. Por cierto, una vez superado el banco debes apagar inmediatamente las luces antiniebla si no quieres deslumbrar al resto de conductores.
¡Peligro: nieve o hielo!
Cuando sepas de antemano que la carretera está nevada, quédate en casa y que espere la suegra. Claro que es posible que una vez más te toque ceder y salir, así que por si acaso empieza por llenar el depósito, ya que si te quedases tirado necesitarías la calefacción para no congelarte. Si al final tienes que partir, dosifica con extrema suavidad el acelerador, arranca en segunda y circula con marchas intermedias. Fíjate en que las ruedas de cada lado tengan el mismo agarre para que el vehículo no gire como una peonza y, aunque seamos más pesados que 'la Tamara', ¡acuérdate una vez más de reducir la marcha!
¿Y qué pasa con el hielo? Pues que debes tomar las mismas precauciones pero multiplicadas por dos, debido a que el neumático no se hunde como en la nieve y la facilidad para patinar es mayor. Tanto en una como en otra situación lo mejor es que utilices cadenas, pero no te olvides de quitarlas cuando pises de nuevo el asfalto si no quieres cargarte los neumáticos y las transmisiones; tu bolsillo te lo agradecerá.
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