19/11/1999
EL CINTURÓN REDUCE A LA MITAD EL RIESGO DE MUERTE
A pesar de ser el elemento de seguridad pasiva más antiguo de los que incorpora un vehículo, el cinturón de seguridad sigue siendo el "mejor amigo" de quien viaja en un automóvil.
Seguridad Vial - Fuente: Revista Tráfico: DGT
Los expertos estiman que su uso reduce al menos entre un 40 y un 50 por 100 el riesgo de perder la vida en un accidente. Su utilización, tanto en ciudad como en carretera, cada vez es mayor. Acaba de cumplir cuarenta años y no ha dejado de incorporar sucesivas mejoras. Los expertos calculan que, con el uso del cinturón de seguridad, la probabilidad de morir en un accidente se reduce al menos a la mitad, aunque hay quien asegura que podría rebajarse hasta un 66 por 100. Sin embargo, en Europa mueren cada año más de 15.000 automovilistas sin llevar cinturón. Según el Instituto Español de Investigación sobre Reparación de Vehículos ¿Centro Zaragoza¿, "con un uso del 100 por 100 y una efectividad del 50 por 100, cada año se podría salvar la vida de 7.600 europeos". Son datos que se confirman al otro lado del Atlántico: la Administración Nacional Norteamericana para la Seguridad de Tráfico asegura que 10.000 vidas se salvan cada año en Estados Unidos gracias a este elemento, a pesar de no ser obligatorio en todo el país. El objetivo del cinturón es mantener al ocupante en su asiento, evitando que se golpee contra las partes rígidas del automóvil o que salga despedido si se produce una colisión o un frenazo brusco. Los expertos de Volvo lo explican con claridad: "El cuerpo humano viaja a la misma velocidad que el vehículo en el que se encuentra sentado. Si el vehículo se detiene repentinamente, el cuerpo continúa a la misma velocidad con una fuerza de entre 3.000 y 5.000 kilos, que debe sujetar un cinturón a la vez resistente, flexible y cómodo".
Cada vez se usa más
El uso del cinturón se ha ido incrementando. Según la DGT, en 1997, el 81 por 100 de los conductores lo utilizaba en carretera y el 54 por 100 en ciudad. El 59 por 100 de mujeres y el 52 por 100 de hombres lo usa. Si el conductor (sobre todo si es mujer) lo lleva, es más probable que lo lleven sus acompañantes. A mayor distancia a recorrer, más antigüedad del permiso o mejor formación del conductor, mayor uso. En zona urbana, se utiliza más en poblaciones grandes y si el trayecto previsto supera los 11 kilómetros. Quienes no lo llevan proponen "más prudencia, educación y conciencia" y los que sí, sugieren retirar el permiso a los reincidentes en sanciones o accidentes.
Las razones para no usarlo, según el 'Centro Zaragoza', son: recorridos cortos, olvido, prisas o ser un desplazamiento profesional. Un 17,2 por 100 no lo usa "por principios, sentirse atrapado, moverse sólo por ciudad, ser latoso de poner e interferir con la ropa" o por "no ser necesario, ser peligroso o conducir despacio".
Cuestión de milisegundos
Noventa milésimas de segundo después de un impacto, el frontal del automóvil se ha aplastado 60 centímetros y el vehículo se detiene. Mientras, el ocupante sin cinturón continúa moviéndose a la misma velocidad a la que circulaba el coche, apenas disminuida por el rozamiento del cuerpo. A los 60 milisegundos del impacto, las rodillas chocan contra el salpicadero, forzando al torso a flexionarse hasta golpear contra el volante 15 milésimas después. De llevar cinturón, funcionarán el pretensor de la hebilla y el bloqueo del enrollador de la cinta, reduciendo la movilidad del cuerpo. Además, el limitador de esfuerzo si lo lleva reducirá la tensión para rebajar lesiones en el pecho.
Sin cinturón, entre 90 y 100 milésimas de segundo después, la cabeza habrá llegado al parabrisas y, probablemente, lo habrá atravesado.
Atado al asiento
Nils Böhlin, ingeniero de la marca e inventor del cinturón de tres puntos, diseñó uno similar al actual en 1958: una banda en la cintura a lo largo de la pelvis y otra diagonal en el pecho, abrochadas en el mismo punto de anclaje. Según Böhlin, este punto debía ser fijo y tan bajo como fuera posible, al lado del asiento "para que el cinturón pueda mantener el cuerpo adecuadamente sujeto durante la secuencia de una colisión".
Sucesivas investigaciones han mejorado la eficacia: lo que en principio fueron dos bandas independientes (abdominal y pectoral) se convirtió en una sola, que, además de reducir los componentes abaratando costes, conseguía mayor fiabilidad e integración en el vehículo y resultaba más fácil de utilizar por el usuario. Más tarde, la incorporación de enrolladores y pretensores primero mecánicos y luego pirotécnicos, permiten que el cinturón retenga al ocupante contra el asiento en una emergencia, dejándole libertad de movimientos el resto del tiempo. Los últimos diseños pretenden reducir la fuerza que el cinturón ejerce sobre el automovilista, para evitar lesiones en el pecho y el abdomen, sin restar por ello eficacia al sistema.