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09/04/2007

VÍAS RÁPIDAS EN ESPAÑA: USUARIOS POCO PROTEGIDOS

En el caso de sufrir un accidente en una vía rápida, los usuarios están poco protegidos. Así concluye el estudio del RACC pionero en España. Madrid es la zona con mayor número de tramos negros.

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SEGURIDAD VIAL/ Jorge Cocero

El RACC ha elaborado un estudio pionero en nuestro país que evalúa la seguridad pasiva de las vías rápidas, es decir, cómo éstas protegen a los usuarios en caso de que se produzca un accidente.

Se trata de la primera inspección de carreteras que se realiza en España a las vías rápidas en el que se han evaluado más de 14.000 kilómetros de la red de carreteras de nuestro país. Su financiación ha corrido a cargo del Ministerio de Fomento y de la colaboración del fabricante Mercedes Benz.

Cualquier tipo de vía, de manera similar a los vehículos, presenta elementos de seguridad activa y pasiva. Por seguridad activa se entienden las características que presenta la vía para evitar que se produzcan accidentes como el diseño del trazado, el tipo de asfalto, la señalización etc. Por otra parte, por seguridad pasiva se entienden los elementos que la carretera incorpora para minimizar la gravedad de un accidente en caso de que se produzca mediante barreras de protección, medianas, intersecciones etc.

Como el Euro NCAP pero en carreteras
Este concepto de análisis de las carreteras resulta similar al de Euro NCAP que se realiza sobre los vehículos y determinan su seguridad y cómo protegen a los pasajeros tras un impacto. No es lo mismo para un usuario sufrir un accidente en un vehículo de dos estrellas que en uno de cinco. Pero es que tampoco es igual sufrir este mismo accidente en una carretera de dos estrellas que en una de cuatro y de ahí surge el protocolo RPS que se ocupa de analizar y calificar las vías rápidas de nuestro país de la misma forma que lo hace el test Euro NCAP con los vehículos.

De esta forma, al igual que en el test sobre vehículos, el RACC, a través del protocolo RPS califica la red de vías de gran capacidad con estrellas que van desde las cuatro de las mejor valoradas, hasta las de una que resultarían las peor valoradas y, por tanto, menos seguras.

En líneas generales, el 52 y medio por ciento de las vías analizadas se encuentran por debajo del nivel óptimo esperado para este tipo de infraestructuras que debería ser en todo caso de cuatro estrellas.

Por Comunidades Autónomas, La Rioja, El País Vasco y Andalucía son las que presentan la mayor proporción de carreteras de una y dos estrellas en su red vial.

La Comunidad de Madrid, por su parte, es la que cuenta con mayor proporción de tramos de una sola estrella en su red vial.

En función de las vías, cinco autopistas y autovías con su origen en Madrid se encuentran entre las diez peor valoradas de toda España. Aún así, la peor vía rápida de nuestro país es la AP-68 que une Bilbao y Zaragoza y que cuenta con más de un doce por ciento de su recorrido de entre una y dos estrellas en la valoración establecida por el RACC.

El criterio seguido por el RACC para establecer el número de estrellas adecuado para cada carretera se ha basado en las siguientes características:

La importancia de las medianas: La distancia que separa los sentidos de la circulación a través de medianas debe ser la principal característica de seguridad de las vías de dos carriles ya que evita accidentes frontales ocasionados por el paso un vehículo al sentido contrario de la vía por la que circula.

Las protecciones laterales: Es el parámetro de seguridad pasiva más descuidado en las vías de gran capacidad de nuestro país. Los principales problemas se encuentran en que existen obstáculos rígidos a poca distancia de la carretera y ponen en grave peligro a los ocupantes de los coches que puedan impactar contra ellos en caso de accidente. Además, existen grandes deficiencias en la falta de sistemas de contención y en la existencia de terraplenes en caída. De hecho, casi el 28 por ciento de las vías analizadas suspende en este apartado.

Las intersecciones: Las vías rápidas de nuestro país presentan un buen diseño de intersecciones ya que la mayoría de ellas se encuentra a dos niveles y con carriles de incorporación suficientes para alcanzar la velocidad conveniente al flujo del tráfico.

De manera puntual se han detectado puntos mejorables sobre todo en zonas de acceso a grandes ciudades y sobre todo en la Comunidad de Madrid donde el urbanismo deja poco espacio para crear carriles de incorporación adecuados.

Las carreteras españolas, las peores
Este estudio RPS se ha aplicado por primera vez en España durante el año 2006 pero, este mismo protocolo, se ha desarrollado también en otros países como Suecia, Alemania o Reino Unido. El resultado de éstos, comparándolo con los de nuestro país demuestra que la red de autopistas y autovías españolas es la más insegura de todas ellas ya que, en el resto de países analizados, no existen vías de una o dos estrellas y la proporción de vías con cuatro estrellas es también mucho mayor.

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ESTUDIO RACC
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