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28/01/2000

KIA JOICE: DISFRUTA DEL ESPACIO

En pleno desarrollo de la compañía y con unas ganas enormes de comerse Europa, Kia ha presentado, con la llegada del 2000, un nuevo monovolumen denominado Joice. Una opción más a tener en cuenta.

Pruebas - Joaquín Pizarro

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Desarrollado en tan sólo 18 meses, el modelo de la firma coreana está a medio camino entre el Carnival y el futuro Carens, los vehículos con los que Kia completará su gama de monovolúmenes.
Exteriormente, la imagen del Joice combina un estilo elegante a la par de robusto. El frontal (que recuerda un poco a los legendarios GMC norteamericanos) destaca por sus grandes grupos ópticos junto a una parrilla cromada y unos generosos paragolpes que le confieren una imagen absolutamente imponente. Visto lateralmente, en seguida percibimos que dentro del Joice nos espera un amplio espacio interior, mientras que la zaga, además de bien resuelta, complementa el contorno acristalado que tan buena visibilidad ofrece al conductor. Además, los paragolpes en color de la carrocería y el tubo de escape cromado ayudan a mantener ese empaque de coche de categoría que ofrece a primera vista.

Un interior muy funcional
Una vez dentro del Joice, enseguida percibimos el principal rasgo de este tipo de vehículos: su funcionalidad. En este sentido, cabe destacar el que la fila de asientos central puede convertirse en útiles mesas (algo que agradeceremos cuando salgamos con la familia a disfrutar de nuestros ratos de ocio) y, al igual que los asientos traseros, pueden reclinarse completamente. Tales características garantizan siempre una extraordinaria versatilidad pues, además de poder alojar hasta siete pasajeros en su interior, el Joice nos puede servir como ocasional vehículo de carga en los momentos en que lo necesitemos. En este sentido, para facilitar las operaciones de carga y descarga, hay que resaltar que el portón se abre desde el paragolpes, una solución, cuando menos, original.

En cuanto al salpicadero hace referencia, éste goza de una esmerada y cuidada terminación. La consola central está rematada con símil en madera, un detalle que agradecerán los clientes más exigentes, mientras el cuadro de instrumentos destaca por una fácil lectura, gracias a sus grandes esferas y al sin fin de testigos luminosos. Además, el conductor agradecerá el que todos los mandos estén bien posicionados y al alcance de la mano aunque, a diferencia de otros modelos de la competencia, la palanca del cambio (preciso, manual y de cinco velocidades) no forme parte del salpicadero.

Motor de gasolina "suficiente" y buena estabilidad
En el apartado de motorizaciones, Kia se ha decantado por un único propulsor de gasolina de dos litros de cilindrada y una potencia de 139 caballos. Es extraño que, en unos tiempos en los que los motores Diesel han igualado en ventas a sus homónimos de gasolina, la marca no haya pensado en compaginar dos versiones algo que, a buen seguro, habrá aparcado para próximos meses. De cualquier manera, la opción es buena, ya que estamos hablando de un propulsor con un elevado par motor, muy suave y con una gran capacidad de recuperación. Es, por lo tanto, ideal para cualquier tipo de carretera, defendiéndose especialmente bien en autopistas. Sus 175 km/h de velocidad máxima son más que suficientes. Eso sí, habremos de jugar de tanto en tanto con el cambio si queremos sacarle todo el potencial al motor. Si además contamos con unos consumos medios por debajo de los diez litros teniendo en cuenta las dimensiones y pesos del vehículo, estamos ante una opción de compra muy interesante.

El comportamiento y estabilidad del modelo coreano está fuera de cualquier duda. Desde la posición del conductor, que será siempre la ideal gracias a las posibilidades de reglaje del asiento y el volante, hasta el eficaz sistema de frenos, el Joice destaca por su facilidad de conducción, respuesta en carretera, suavidad de marcha, notable estabilidad y agradable sensación de confort debido, sobre todo esto último, a sus firmes suspensiones.
Comercializado en un único acabado (LS), el Joice goza de un interesante equipamiento, buena garantía y un más que aceptable precio. Justo lo que Kia buscaba para seguir consolidándose en el mercado europeo y, más concretamente, español.

Seguridad y equipamiento
- La estructura, incluso la del piso del habitáculo, está convenientemente reforzada. Las grandes zonas deformables ofrecen un alto nivel de protección en caso de impacto frontal y trasero. Además, está dotado de barras laterales de acero muy resistente y una subestructura para evitar que el motor se introduzca en el habitáculo en caso de impacto frontal.

EQUIPAMIENTO
- De serie: Doble airbag frontal, cristales tintados, retrovisores exteriores con regulación eléctrica, barras portaequipajes en el techo, cierre centralizado, elevalunas eléctrico, inmovilizador, etc.
- Opcional: Aire acondicionado, radio-casette, ABS, pintura metalizada, etc.

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Está claro que en Kia están dispuestos a seguir subiendo en el mercado europeo, y muy concretamente en el español, con la incorporación de nuevos modelos a su gama. No es de extrañar, pues 1999 supuso el mejor año de la firma coreana con unas ventas superiores a las 11.200 unidades, es decir, 3.000 más de lo previsto. Además, la marca ha sido la que ha experimentado un mayor crecimiento en nuestro país, que es a su vez el segundo en importancia para Kia tras el alemán.
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