03/04/2009

CITROËN BERLINGO XTR HDI 110: ORIENTADO AL TIEMPO LIBRE

Algunos de los actuales comerciales presentan versiones combi que son perfectas para aquellos que buscan un automóvil con gran modularidad y capacidad de carga a un precio contenido. Probamos al Berlingo XTR.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Motor, prestaciones y consumo.
  • Comportamiento.



    COMPORTAMIENTO

    Facilidad de conducción
    Lo más importante a la hora de hablar del comportamiento del Citroën Berlingo es que se conduce como un turismo convencional, no hay que asustarse por su mayor volumen y altura, si necesitas su espacio interior no tendrás que tener alma de camionero para conducirlo.

    En ciudad su amplia superficie acristalada y los generosos retrovisores exteriores nos lo ponen fácil para callejear. Sólo habrá que coger las referencias para aparcar porque desde dentro parece mucho más grande de lo que es. El propulsor es suave y siempre está dispuesto a los requerimientos del acelerador en uso urbano, además consume poco si a conducción no es muy agresiva.

    Si salimos a carretera con el Berlingo XTR notaremos la resistencia aerodinámica extra con respecto a una berlina, por eso una sexta creo que sólo serviría para llanear. La insonorización no es mala pero la caja presenta ciertos ruidos lógicos en este tipo de vehículos. Se muestra aplomada en carretera, apoya con nobleza e inclina muy poco. La verdad es que viajar con el Berlingo es una sensación placentera, el amplio parabrisas y el luminoso habitáculo son los principales culpables de esto. Eso sí, mira que tiene huecos portaobjetos, pero no hay un buen sitio donde dejar el móvil o la cartera, sólo hay dos huecos circulares en el salpicadero un tanto incómodos.

    Si nos tira la montaña, el Berlingo no se amedrenta. A no ser que nos entre una neura y queramos imitar a Carlos Sainz, el Berlingo se portará más que correctamente. Siempre se puede pedir más motor, pero el que tiene es más que suficiente y consigue unos consumos justitos. A pesar de su aire aventurero no es un todocamino, pero su altura libre al suelo algo superior a la de la mayoría de turismos, nos permite adentrarnos en caminos fáciles con más soltura y menos riesgo de golpear los bajos. Lo justo como para llegar al principio de la ruta en bici, acércarte a una zona de escalada o simplemente llegar a pie de embalse.