16/09/2008
SUBARU IMPREZA 2.0 R SPORT: PARA AMANTES DE LOS BOXER
El nuevo Subaru Impreza sorprendió con un cambio radical. ¿Mantendrá el carácter de sus predecesores? Por el momento el motor Boxer sigue ahí. Probamos la versión 2.0 R con 150 CV.
PRUEBA/ Iván Solera
COMPORTAMIENTO
Bien plantado
Está claro que un campeón como el Impreza no podía defraudar en el apartado dinámico. Su tracción integral permanente, el tarado de las suspensiones, la dirección precisa y los frenos resistentes hacen que su conducción en tramos de curvas sea como coser y cantar. Es una lástima que el propulsor no ponga más de su parte y que los largos desarrollos del cambio le pongan la zancadilla, con un motor más alegre (no más potente) podría ser francamente divertido.
Da igual si vas por autopista a alta velocidad o por carreteras de montaña con buen asfalto o con el firme deteriorado, el Impreza no se mueve. Personalmente limitaría un poco más los balanceos de la carrocería aunque se perdiese comodidad y pediría algo más de agilidad. No es un coche pesado pero da la sensación de que le cuesta un poco moverse en los cambios de dirección rápidos.
Me ha sorprendido el Impreza, la verdad es que esperaba algo más de deportividad y sensaciones diferentes. Su tracción integral es de primera línea, pero no aprovecha sus cualidades con este propulsor. Además podemos encontrar modelos con un precio inferior, mejores acabados y similar comportamiento en una conducción normal. Eso sí, sin tracción integral, sin reductora para remolque o arranque en pendientes pronunciadas y sin ser un Subaru, una marca pequeña, exclusiva y con fieles seguidores.