04/08/2008
VIAJAR CON: CITROËN C4 PICASSO 1.6 HDi CMP 7 PLAZAS EXCLUSIVE
Qué mejor prueba de fuego para un monovolumen que llevárselo de vacaciones con la familia. Hemos elegido el Picasso 1.6 HDi con carrocería de siete plazas para nuestra prueba a tope de carga y hemos descubierto cosas inesperadas.
MOTOR, PRESTACIONES Y CONSUMOS
Motorcito valiente
El viaje con el Picasso fue relajado, pero no creas que con esto quiero decir que fue lento. El confort clásico de los Citroën -y los franceses en general- incita a mantener una conducción sin sobresaltos y, este modelo en concreto, todavía más. Me sorprendió el motor, hubo algún momento en el que dudé si de verdad se trataba del 1.6 o lo había soñado al mirar bajo el capó. Este pequeño propulsor demuestra eso de que más vale maña que fuerza. Con sus 110 CV mueve el enorme Picasso con gran soltura y en carretera pocas veces echaremos de menos más potencia.
Lógicamente con el motor de dos litros va mejor, pero tanto las aceleraciones como las recuperaciones son más que dignas con el 1.6.
Tanto en el viaje de ida como de vuelta el ordenador de a bordo marcó una media de velocidad de 120 Km/h y eso que encontramos un par de retenciones inesperadas en ambos viajes. Hubo muchos kilómetros en los que el Picasso rodó a velocidades superiores de las que marca la ley (sólo lo justo, lo prometo) y lo hizo sin esfuerzo, el pequeño propulsor se mostró en todo momento dispuesto a los requerimientos del pedal del acelerador.
El consumo medio se situó en 7,1 litros a los cien kilómetros, pensando en las dimensiones del Picasso, la carga, la velocidad a la que se circuló y que el aire acondicionado no tuvo descanso, me parece una cifra más que buena. Yo me esperaba un litro más, la verdad.
Los pequeños desplazamientos fueron llevados con la típica conducción playera, esa de no ansiarse porque el condenado lugareño va por la carretera de la costa a 40 Km/h y al que acabas por adelantar en segunda a fondo porque no paran de venir coches de frente. Esa conducción de desplazamientos muy cortos arrancando el coche cinco minutitos antes de salir para que el aire acondicionado consiga hacer respirable el aire del habitáculo. Esa de 'vamos a acercarnos a...' y pillar un atascazo porque en el pueblo de al lado están de fiestas o hay mercadillo. Ya sabes de qué conducción te hablo, de todo menos económica.
Pues en esas circunstancias el consumo fue de 7 litros a los cien e incluso usando el cambio en modo manual logré cifras menores, concretamente de 6,8 litros a los cien. Y es que en modo automático sube de régimen el motor más de lo necesario en algunas ocasiones y, a veces, también retiene demasiado. Los motores pequeños es lo que tienen, gastan poquito en ciudad y en carretera si le achuchas gastan como los grandes.