04/08/2008
VIAJAR CON: CITROËN C4 PICASSO 1.6 HDi CMP 7 PLAZAS EXCLUSIVE
Qué mejor prueba de fuego para un monovolumen que llevárselo de vacaciones con la familia. Hemos elegido el Picasso 1.6 HDi con carrocería de siete plazas para nuestra prueba a tope de carga y hemos descubierto cosas inesperadas.
LA VIDA A BORDO DEL GRAND PICASSO
La tranquilidad del orden
A los pocos kilómetros me embargó una sensación muy agradable que me acompañaría durante todo el viaje, la tranquilidad. Y esta tranquilidad no es sólo por dejar atrás el stress del trabajo y de la gran ciudad, es porque el Grand Picasso la transmite. ¿Y eso? Pues porque el habitáculo es amplio, cómodo y está bien organizado. El orden da tranquilidad y la multitud de huecos, guanteras, espacios y bandejas que nos ofrece el Grand Picasso hacen que el habitáculo esté perfectamente ordenado incluso frente al pequeño caos que suele ser este tipo de viajes.
Entre los dos asientos hay una gran bandeja donde dejar móviles, gafas de sol, etc. y tiene dos tomas de 12 voltios, tras ella cabe un bolso entre los asientos. Delante de esta bandeja queda otro espacio libre y plano donde podemos acoplar una mochila sin que moleste en ningún momento. Las guanteras de puerta son enormes y en la parte superior del salpicadero encontramos otras dos guanteras (una a cada lado) además de la clásica del lado derecho donde se suelen llevar "los papeles".
En la parte central de la consola, bajo el equipo de sonido, hay un cajón refrigerado donde podemos meter hasta cinco latas o botellas pequeñas que se mantendrán frías durante el viaje. Las ventanillas traseras tienen cortinillas integradas para proteger a los pasajeros de los rayos solares, así como el cristal del portón trasero. El parabrisas panorámico y el techo de cristal (opcional) son todo un lujo cuando no hace sol, aumentando la sensación de amplitud. Me gusta que la tapa del techo de cristal sea opaca, no como en otros modelos donde deja entrar la luz y en momentos de mucho sol llega a molestar.
Pero los cómodos asientos tienen dos pegas, la falta de regulación lumbar y lo calurosos que pueden llegar a resultar. La tapicería 'peluda', el mullido un poco blando y las formas que te envuelven bastante hacen que en verano sean una especie de sauna.
Y pensando en cosas a mejorar, podría aparecer de nuevo el stress si nos empeñamos en aprender rápidamente a manejar los 20 pulsadores que se sitúan en el volante de diseño futurista.
El cuadro de instrumentos está en el centro del salpicadero, es grande, legible, con mucha información y se le puede cambiar el color de fondo. Eso sí, no tiene reloj de temperatura del motor. En cambio, encontramos un completísimo sistema de climatización dual y con zona separada para las plazas traseras. Además, hay que resaltar que el seguro de las ventanillas traseras sirve a su vez como seguro para niños de las puertas traseras. Esto que puede parecer una tontería te ahorra el abrir la puerta a los adultos que lleves ocasionalmente atrás si sueles ir con niños.