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23/03/2004

ROVER 75 2.0 CDTI CLASSIC : BERLINA A LA INGLESA

El ya veterano Rover 75 acoge este motor Diesel de inyección directa y 131 CV que mantiene el carácter conservador que manifiesta su carrocería y con unos consumos muy contenidos.

Pruebas - PRUEBA/ Iván Solera

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Elegancia, distinción y gusto por lo clásico es lo que inspira la carrocería del Rover 75, con multitud de elementos cromados, la gran parrilla frontal, faros ovalados, sus líneas curvas y la trasera 'recortada' nos recuerda a antiguos modelos de la marca y nos deja muy claro el origen de este vehículo, inglés, por supuesto.

Interior señorial
Muy acorde con el exterior, el interior resalta aún más el carácter burgués del 75. Cuero, madera, cromo, formas ovales y colores crema chocan con problemas de acabado y la aparición en escena de materiales plásticos de escaso atractivo. El salpicadero combina el color negro con el crema y la madera creando un conjunto muy atractivo. El cuadro de instrumentos está presidido por dos grandes relojes ovales con el fondo en color hueso y los dígitos tipo 'gótico'.

Un detalle a remarcar son las alfombrillas de goma que encontramos en la base de los huecos portaobjetos que facilitan la labor de limpieza. Tanto glamour contrasta con el plástico empleado para los botones de los elevalunas, la consola central y el radio-casette, sí, sí, no lleva radio CD ni en opción, si quieres puedes poner un cargador en el maletero o en la guantera.

El volante en cuero resulta algo grueso de radios y el accionamiento del claxon se hace por dos pequeños botones, lo que dificulta la acción si se trata de una situación repentina o estamos con el volante torcido.

Buenas maneras
La postura de conducción es correcta, con volante regulable en altura y profundidad, y asiento del conductor con regulación en altura y lumbar. Hay espacio suficiente para las piernas y gran sensación de amplitud en las plazas delanteras, las traseras son algo más justas pero hay sitio suficiente para las rodillas. El mullido de los asientos resulta algo blando y, lo que en un principio da sensación de comodidad, en viajes largos aumenta la fatiga.

Los mandos resultan muy accesibles, están muy bien situados excepto el de las luces. Se trata de una 'ruleta' situada en la parte baja del salpicadero a la izquierda del volante que nos obliga a incorporarnos un poco para su accionamiento. Cabe destacar que el 75 tiene un 'morro' muy largo y curvado, así que por mucho que elevemos el asiento no veremos el final del capó, hay que controlar las dimensiones 'a ojo'.

En cuanto al maletero cuenta con 432 litros de capacidad, una línea de carga baja pero un hueco de acceso estrecho y un espacio de carga plano limitado por los pasos de rueda traseros.

Motor y prestaciones
La versión probada equipa un motor Diesel de cuatro cilindros en línea situado en posición transversal de 1.951 cc, con cuatro válvulas por cilindro, inyección directa por ¿common rail¿, turbocompresor e intercooler. Desarrolla una potencia máxima de 131 CV a 3.500 rpm, un par máximo de 300 Nm a 1.900 rpm y con sus nada despreciables 1.510 Kg de peso en vacío da una relación peso-potencia de 11,5 Kg/CV.

Su gran peso y unos desarrollos del cambio tirando a largos hacen que las aceleraciones y recuperaciones no sean tan brillantes como cabría esperar de este propulsor, prueba de ello es que acelera de 0 a 100 km/h en 11 segundos, uno más de lo esperado. La velocidad máxima que desarrolla es de 193 Km/h y los consumos son bastante ajustados si no pretendemos que acelere o recupere más rápido de lo que es capaz.

Blandito
Así es el 75 CDTi, pero no podía ser de otra manera si lo que buscamos es comodidad, asientos blandos, suspensión y amortiguación blanda, neumáticos de perfil alto (195/65 R 15), motor con respuesta suave y reacciones predecibles y poco bruscas. El aislamiento de vibraciones o baches es muy bueno, se circula con total suavidad y escasa rumorosidad mecánica, la pega que tiene es un ruido aerodinámico provocado por los retrovisores exteriores que aparece a partir de 140 Km/h.

Las carreteras favoritas de este 75 son autovías o autopistas donde podremos mantener un buen ritmo con un excelente grado de confort y buen aplomo en grandes curvas. En carreteras de montaña encontramos sus limitaciones por peso, batalla y suspensiones.

Entrando rápido el balanceo en las curvas es notable, así como el flaneo de los neumáticos de la parte exterior. Poco ayuda en conducción deportiva un motor tan suave y falto de carácter, no sabes si bajar una marcha o seguir en la que vas, las reacciones son parecidas. Además el pomo de la palanca del cambio es muy grueso y el movimiento lateral algo áspero, tampoco ayuda.

Pero...
Sorprende la precisión con la que dibuja las curvas cerradas, la trasera ni se mueve gracias al sistema multibrazo independiente y al límite tiende a irse de la parte delantera de manera muy suave y fácilmente corregible. Es fácil encontrar pérdidas de tracción en estas circunstancias, en ese caso actúa el sistema de tracción de manera muy suave y precisa, siguiendo la tónica general de este Rover 75.

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Galería
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LO MEJOR
  • Suavidad de conducción.
  • Consumos.
  • Suavidad del control de tracción.
  • fintable
    A MEJORAR
  • Detalles de acabado.
  • Ruido aerodinámico a alta velocidad.
  • Balanceo de la carrocería.
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    COMPETIDORES
    Compara el Rover 75 CDTi con sus rivales más próximos.
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