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07/09/2000

ROVER 45 2.0 TD CLASSIC: ESTILO POR ENCIMA DE TODO

El nuevo Rover 45 atrae por su sugerente y clásica línea, con un frontal inspirado en los primeros años sesenta, y que ofrece a su conductor la distinción habitual de los coches británicos.

La firma Rover ha sufrido en los últimos meses un período de extrema inestabilidad interna. Tras desligarse de la bávara BMW, el gobierno presionó al importante grupo británico Fénix, para que se hiciese con el control de una empresa considerada clave en el país, algo que se ha logrado pagando un importante coste social, en lo que a la reestructuración de la plantilla se refiere.

En este complicado momento, la firma ha lanzado el modelo 45, un vehículo que viene a ocupar el escalón intermedio entre el pequeño 25 y el producto estrella de la compañía, el Rover 75, cerrando así la completa renovación de la gama de turismos, planificada y comenzada por los directivos de BMW.

La nueva gama 45, que sustituye a los antiguos 400, consta de tres motores de gasolina y uno diesel, que se pueden combinar con tres tipos de acabados diferentes. Entre los gasolina encontramos el 1.4, el más pequeño y económico de todos, con propulsor de cuatro cilindros, 1.396 cc y 103 CV, disponible en nuestro mercado desde 2,2 millones de pesetas. En una posición intermedia se sitúa el 1.6, con sólo 6 CV más, y por encima de todos el 2.0 V6, la pequeña joya de la corona, un motor de 2 litros con seis cilindros en V, 24 válvulas y un rendimiento de 150 CV.

Supermotor.com ha probado para ti la versión 2.0d Classic de cuatro puertas, dotada de un motor diesel de dos litros y 100 CV de potencia, que está disponible por 3 millones de pesetas.

El valor de la imagen
La apuesta de Rover en su serie 45 está claramente encaminada a atraer a sus clientes gracias a la buena imagen de su producto. El 45 es un coche muy bien acabado, que en su versión Classic introduce incrustaciones de madera y una tapicería exclusiva que ayuda a crear un interior muy acogedor. Se han cuidado todos los detalles que hacen referencia a la representatividad del vehículo, como el volante y el pomo de la palanca de cambios en cuero, así como la imagen exterior, en la que los cuatro faros delanteros nos recuerdan a vehículos de un segmento superior.

En lo que a la mecánica se refiere, el propulsor diesel del 45 se queda un tanto escaso para mover los 1.230 kilos de peso del coche. Su rendimiento a bajo régimen es muy limitado, al contrario que la mayor parte de coches de su competencia, ofreciendo un par máximo de 240 Nm, pero en la práctica, por debajo de 2.800 rpm no obtendremos rendimiento por más que tratemos de exprimir al máximo el acelerador. Este comportamiento se traduce en que el conductor tendrá que trabajar a fondo con la palanca de cambios para sacar el máximo partido al motor, algo que en ciudad no resulta muy cómodo.

Suspensión muy blanda
En carretera, la suspensión es muy adecuada para una conducción tranquila, ya que es excesivamente blanda. Esta situación es ideal para los pasajeros, que no se percatan de las irregularidades del firme, perfectamente absorbidas por la amortiguación del 45. Los problemas vienen cuando tratamos de ir deprisa en una zona revirada, ya que, al constante recurso de la caja de cambios, ya mencionado, para mantener el motor en un régimen elevado, hay que añadir el excesivo subviraje, derivado de la combinación del mayor peso soportado por el tren delantero así como la suspensión blanda. En los desplazamientos por autopista a velocidades de crucero en torno a los 150 km/h, el Rover 45 se desenvuelve con mucha solvencia, pero si intentamos ir más aprisa, en contra de lo que recomienda el código de la circulación y los 600 radares de que dispone la Dirección General de Tráfico, el coche tarda mucho en superar los 180 km/h, la velocidad máxima homologada es de 185 km/h, y cualquier frenada nos hará sufrir la falta de unas recuperaciones más acordes con la potencia del coche que estamos conduciendo, además de que los consumos se dispararán.

Interior espacioso
Si hablamos de la habitabilidad, el 45 cumple con los estándares de su segmento, un amplio maletero y espacio de sobra para que cuatro adultos viajen con la máxima comodidad. El espacio reservado al piloto está muy bien pensado, con mandos ergonómicos que hacen muy fácil su uso. A esto hay que citar una excepción, las palancas y ruedas que permiten ajustar los asientos delanteros, que resultan un tanto incómodas de accionar. La información recibida desde el tablero resulta un tanto limitada, cuentarrevoluciones, tacógrafo, temperatura del agua, nivel de gasolina y kilómetros, no existiendo ordenador de abordo, ni en opción, ni datos, hoy en día tan comunes, como la temperatura exterior.

Entre los pequeños detalles a mejorar hay que citar el control remoto de apertura de las puertas, que se ofrece en un mando separado de la llave y la ausencia de climatizador, montando solamente aire acondicionado, algo poco habitual en un vehículo de poco más de 3 millones de pesetas.

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