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27/07/2001

SUBARU IMPREZA 2.0 WRX TURBO 4WD: MÁQUINA TOTAL 2

Subaru presentó a finales del 2000 la segunda generación del Impreza. La firma japonesa mostraba mejoras tanto a nivel estético como mecánico. Hemos probado la versión más potente y no deja indiferente a nadie.

Pruebas - PRUEBA / Paco Fernández

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¡Tranquilo, no te preocupes, no te has equivocado, puedes seguir leyendo! Aunque el título de la prueba puede recordarte a un recopilatorio musical, nada más lejos de mi intención. Tan solo la he titulado así porque si ya la primera generación del Impreza me pareció una auténtica máquina, esta segunda entrega ha conseguido llamar mi atención de igual manera.

Mejoras mecánicas
Las primeras intenciones de Subaru han sido poder ofrecer su producto a mayor número de clientes, es decir, la anterior versión estaba claramente enfocada a un público algo más selecto y experto que supiera sacarle todo el partido a un vehículo con un comportamiento más radical que esta nueva generación.

Monta el mismo propulsor turboalimentado de 4 cilindros horizontalmente opuestos (BOXER), 1.994 centímetros cúbicos, 16 válvulas e inyección electrónica multipunto que desarrolla 218 CV a 5.800 revoluciones por minuto, pero en el que han trabajado intensamente para conseguir una entrega de potencia desde la zona baja del cuentavueltas mucho más progresiva y civilizada que en el anterior modelo y de hecho lo han conseguido.

La mejora en las prestaciones se obtienen gracias a una puesta a punto del turbocompresor mucho más dulce y a un intercooler que ha ganado en dimensiones. Aún así han logrado que la velocidad máxima alcanzada sea ahora de 230 km/h. prácticamente la misma, si tenemos en cuenta que el anterior Impreza alcanzaba los 229 km/h. La aceleración de 0 a 100 km/h. también ha mejorado sensiblemente alcanzándose ahora en tan sólo 6,2 segundos frente a los 6,4 segundos que se necesitaban anteriormente.

Conducir este nuevo Impreza es una gozada. El motor comienza a estirar sin miramientos entre las 3.200-3.500 vueltas emitiendo un rugido cautivador y gira de forma bestial hasta las 5.800 revoluciones por minuto que es la zona donde entrega la potencia máxima, eso sí, como decía al principio de la prueba, siempre de manera más civilizada que su antecesor. Pero esto no se queda ahí, si mantenemos el pie en la tabla el motor turbo del Impreza seguirá empujando de manera enérgica hasta plantarse en las 7.000 revoluciones por minuto donde deberemos cambiar de marcha si no queremos llegar al corte de inyección. En resumidas cuentas, un avión.

Caja de cambios
Nuestro nuevo Impreza monta una caja de cambios manual de 5 velocidades que muestra un tacto y una precisión exquisitas.
Cuando cambiamos de una marcha a otra recibimos esa sensación placentera de un cambio parecido al de un vehículo de competición. Al insertar la marcha escuchamos un sonido característico (‘CRACK’) que nos aportará una confianza muy agradable al saber que hemos engranado la relación perfectamente y nos incitará constantemente a jugar con el cambio de marchas para exprimir al máximo al motor.

Nueva estética
En este apartado es donde más mejoras ha recibido nuestro amigo. La parte frontal recibe unas nuevas ópticas con forma oval y un nuevo paragolpes sobredimensionado que lleva integrado las luces antiniebla y que nada tienen que ver con los del anterior Impreza.

La parte trasera también recibe cambios significativos, montando ahora unas nuevas ópticas más grandes y compactas, un tapa de maletero de nuevo diseño y un enorme alerón situado encima de dicha tapa.

Mejoras en el interior
Los materiales empleados en este nuevo Subaru poseen una calidad bastante mejor en relación a los interiores que se montaban en el anterior Impreza.
Los elementos montados en este vehículo de clara filosofía deportiva son más bien los justos sin hacer demasiadas concesiones al confort, es decir, en este tipo de vehículos y como mandan los cánones, no encontraremos elementos estéticos innecesarios como por ejemplo las imitaciones a madera ni nada que se le parezca.

En cambio disfrutaremos de un volante deportivo de la marca italiana Momo, unos pedales terminados en aluminio y unos asientos también de claro diseño deportivo a los que habría que pedirles un poquito más de sujeción lateral para el cuerpo de sus ocupantes.

Comportamiento menos radical
Aquí también se han producido mejoras con respecto al anterior Impreza. La carrocería del nuevo Subaru ha aumentado sus dimensiones pasando a ser ahora 40 mm. más ancha y 35 mm. más alta que en el antiguo modelo.
La vía delantera ha sido ensanchada en 15 mm y se han montado unas suspensiones menos secas, con lo cual el comportamiento es ahora mucho más noble y predecible.

La estabilidad del nuevo modelo es muy buena y la velocidad del paso por curva es excelente gracias a la tracción a las cuatro ruedas.
Sin intentamos sacar de sus casillas al nuevo Impreza practicando una conducción deportiva, agresiva y superando los límites de adherencia del vehículo, notaremos una clara tendencia subviradora que facilita aún más el control del vehículo en situaciones complicadas.

Frenos potentes
La primera mejora introducida en este apartado ha sido la incorporación de unas llantas de aleación de 17 pulgadas de diámetro que permiten albergar unos enormes discos de freno ventilados en ambos ejes.
Las pinzas de freno montadas en el eje delantero poseen cuatro bombines y las montadas en el eje trasero dos bombines, lo cual nos deja claro las pretensiones de Subaru a la hora de ofrecernos una frenada potente en cualquier circunstancia.

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COMPETIDORES
El carácter deportivo del Impreza deja pocas posibilidades. Lo hemos comparado con el Volvo S40 y con el Volkswagen Bora. Descúbrelo aquí.
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