19/07/2001
APRILIA ETV 1000 CAPONORD: HASTA EL FIN DEL MUNDO
Con este nuevo modelo, Aprilia establece una nueva referencia en el segmento de las trail asfálticas. ¿Quieres viajar hasta que la tierra se termine? Pues nada mejor que Cabo Norte...
Pruebas - PRUEBA/ David García de Navarrete
La marca de Noale viene sorprendiendo a propios y extraños desde que, hace un par de años, presentase la RSV 1000, su primera moto de gran cilindrada. Se trataba de una deportiva, lo que ponía de manifiesto su confianza en una parte ciclo excepcional (y que estaba en línea con los productos de la casa), aunque también en un nuevo motor de 4 tiempos dispuesto a triunfar tanto en el mundial de SBK como en las tiendas (y esto ya sí que levantaba más de una duda...). Aprilia lo ha conseguido, y no sólo eso, sino que con ese revolucionario motor V-2 a 60º ha conseguido propulsar con éxito motos muy diferentes: desde la exclusiva RSV 1000 SP hasta esta grandísima rutera que hoy nos toca probar: la ETV1000 Caponord.
¿Por qué Cabo Norte?
Todos los aficionados a las motos saben que este punto del norte de Europa, donde parece que el continente se termina y empieza la zona ártica, es uno de los destinos ‘estrella’ para un mototurista que quiera ser admirado y considerado como un rutero ‘de verdad’. Algo así como hacerse la ruta 66 para un harlista americano, o correr en Assen para un piloto de velocidad. Los genios del marketing de Aprilia no habían podido elegir mejor nombre para este modelo que tritura literalmente a todas sus rivales en el segmento, y que es la envidia de muchas súper ruteras estilo Honda Pan Euro. Es la mejor de las primeras, y es casi igual de cómoda que las segundas, y también infinitamente más divertida y polivalente.
No hay más que ver su rígido chasis doble viga en aluminio -el primero usado en una trail-, perfectamente rematado, soldado y resuelto técnicamente. Llama la atención que las vigas laterales no son de una pieza, sino que se cortan a la altura de las culatas para añadirles una pieza esquinada. Una obra difícil y muy bien terminada.
Muy deportiva
Pero, cuestiones estéticas aparte, no cabe duda que su rigidez permite a esta ‘Capo’ seguir el ritmo de motos deportivas en tramos revirados de montaña, con una soltura que su competencia directa (léase Triumph Tiger, Honda Varadero, etc.), desde luego, no alcanza. Claro que además del chasis, tenemos una hermosa horquilla de nada menos que ¡50 mm de diámetro!
Su aspecto parece digno de una buena preparación custom, y logra un tren delantero infinitamente más aplomado de lo normal, en una trail convencional. Eso sí, no tiene regulación, y de serie, el tarado es blando. Detrás, tenemos un buen amortiguador con pomo externo para controlar el hidráulico, que tiene un comportamiento intachable en cualquier circunstancia gracias a su fácil manipulación: con pasajero, solo, con carga, maletas... da igual.
Asiento no regulable
La posición es de lo más cómoda que hemos probado en una moto de carretera, aunque se echa de menos que el asiento pueda ser regulable en altura como en las BMW. Al ser una moto alta por concepto, el asiento está muy rebajado para que sea ‘autorizada para todos los públicos’ (bueno, para todas las tallas), y la relación cadera-pies puede no ser la óptima si eres muy alto. Desde luego, con poco más de 1¿70 metros llegas suficientemente bien al suelo y a las estriberas que, por cierto, rozan con el suelo si te aplicas en curvas rápidas. Sus neumáticos son ‘tubeless’ gracias a unas nuevas ruedas de radios y cuya novedad es que se anclan en un cerco añadido al talón de la llanta. Impresionantes.
Uno de los únicos puntos criticables en esta Caponord es la escasa capacidad de carga debajo del asiento para una moto de estas características, donde apenas te cabe el libro de mantenimiento (bien gordo, por cierto), las herramientas y la documentación. Sólo puedes añadir un antirrobo, y no muy grande.
Con este modelo, la marca lleva camino de ganarse el difícil respeto de los ‘tragamillas’. Prueba de ello es la expectación que levanta en las concentraciones, a pesar del discreto color gris de nuestra unidad de pruebas. Sin duda, Aprilia, va bien... muy bien.
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