06/07/2001
SMART & PULSE COUPE 61 CV: CIUDADANO INDOMABLE
Sin duda el Smart es un vehículo urbano por excelencia. Su pequeño tamaño te permitirá aparcar en el sitio menos pensado y desenvolverte de maravilla por calles estrechas. En contra tiene un precio poco atractivo y un estrecho margen de uso.
Pruebas - PRUEBA/ Paco Fernández
Años atrás, si un diseñador de una casa tan prestigiosa como Mercedes me hubiera enseñado dibujos referentes al proyecto futuro de un tipo de vehículos urbanos, con una estética tan peculiar a la vez que llamativa, seguramente hubiese dudado de la cordura de semejante personaje y hubiese pensado que sus días como trabajador de dicha empresa estaban contados.
Afortunadamente los tiempos y las modas han cambiado y ¿qué puedo deciros?, si ahora, hasta yo mismo prefiero un vehículo de estas características para moverme por la ciudad antes que un utilitario de mayores dimensiones.
Mecánica turbo-alimentada
El motor de este Smart es el mismo que monta la anterior versión de 55 CV, al que se le ha aumentado la presión de soplado del turbo para conseguir una interesante entrega de potencia, concretamente 61 CV.
La cilindrada de este propulsor es de 599 cc., incorporándole además un turbocompresor, un intercambiador de aire y una inyección electrónica multipunto para desarrollar de manera holgada la cifra de potencia ya mencionada anteriormente.
Gracias al turbocompresor el motor se muestra alegre y ágil, sobre todo circulando en marchas cortas tales como primera y segunda velocidad, en las cuales, deberemos estar muy atentos o de lo contrario llegaremos inmediatamente al corte de inyección.
Desarrollos variados
El Smart & Pulse viene equipado con una caja de cambios de seis relaciones de accionamiento manual-secuencial. Si además estamos interesados, a esta caja de cambios se le puede incorporar por un ligero incremento en el precio final de 49.200 pesetas, una opción interesante denominada por la marca Softouch. Consiste en incorporar a la palanca de cambios existente un pequeño botoncito que, pulsándolo, nos hace pasar del accionamiento del cambio manual-secuencial que equipa de serie a un accionamiento totalmente automático controlado por parte de dicha caja de cambios.
La primera y segunda relaciones tienen desarrollos muy cortos, lanzando al vehículo de forma ágil en pocos metros, la tercera y cuarta velocidades son marchas intermedias, la quinta velocidad tiene un desarrollo bastante acertado y la sexta velocidad tiene un desarrollo muy largo que permite conducir el Smart con el motor bajo de vueltas, con la consiguiente reducción de los consumos.
Cuando circulamos en la posición manual-secuencial y vamos cambiando a marchas superiores, los cambios se van sucediendo de forma algo lenta y quizás también algo brusca. Sin embargo las reducciones a marcha inferiores están bastante bien conseguidas y se producen de manera más suave que los aumentos de relación. En la posición automática total, los cambios se suceden de forma menos brusca, pero prácticamente con la misma lentitud.
La palanca de cambios está situada demasiado cerca del asiento del conductor con lo cual deberemos estar atentos para no golpearla accidentalmente con nuestra pierna, corriendo el riesgo de sacarla a la posición de punto muerto. Si nos despistamos con tal acción podemos perder el control del vehículo de manera leve.
Estabilidad elevada pero…
A pesar de ser un vehículo de propulsión trasera, la estabilidad del vehículo es bastante elevada gracias a los sistemas electrónicos de control de tracción y estabilidad que el Smart equipa de serie.
Sin embargo, las suspensiones demasiado rígidas de este Smart, la falta de asistencia en la dirección y los neumáticos de perfil bajo aportan una calidad de rodaje algo incómoda, puesto que dichas suspensiones absorben de manera seca las irregularidades del trazado.
Cuando conducimos de manera ágil, al intentar inscribir al vehículo en curvas lentas, primero deberemos girar bastante la dirección, luego percibiremos una sensación de obediencia total para pasar después a sentir un comportamiento subvirador excesivo. Esto es consecuencia al bestial empuje mostrado por el eje trasero, que al ser más ancho que el delantero arrastra a este último sin la más mínima consideración.
Frenos suficientes
Si practicamos una conducción brusca e intentamos llegar fuera de los límites de adherencia normales del Smart, el control electrónico de estabilidad (ESP) entra en acción rápidamente: reduce la potencia del motor, frena al vehículo después de mandar una señal al equipo de frenos a través de los mismos sensores utilizados por el ABS y, por consiguiente, reduce considerablemente la velocidad del vehículo.
El equipo de frenos que monta este Smart incluye frenos de disco para el eje delantero, frenos de tambor para el eje trasero y el sistema antibloqueo de frenos (ABS) que junto a un tacto de pedal bueno, aportan una frenada más que suficiente a la hora de detener al vehículo.
Interiores bien acabados
La calidad de los interiores del Smart es buena en general, ya que los materiales y elementos que se emplean están bien ensamblados y terminados.
En este apartado tan sólo criticaremos al botón del elevalunas eléctrico delantero derecho que se encuentra situado en la puerta del acompañante quedando bastante lejos de la mano del conductor.
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