24/04/2000
LAND ROVER DISCOVERY/NISSAN TERRANO II: 4X4 DE ALTURA
Tanto el Discovery como el Terrano forman parte de los pesos pesados del 4x4. Ambos vehículos poseen todas las cualidades y capacidades necesarias para circular en cualquier terreno con la máxima seguridad y confort.
Pruebas - Chema Eldorado
Discovery y Terrano ofrecen todo lo que necesitamos y más para salir al campo con garantías. Todas sus cifras de ángulos y centímetros son excelentes, ambos poseen cajas reductoras, indispensables para meternos en cualquier pista, y las diferencias entre ambos estriban en el tamaño, el peso y la electrónica. Esta última sólo destaca por la comodidad con la que permite afrontar situaciones complicadas que requieren cierta habilidad. Así durante la prueba el testigo del control de tracción del Discovery Td5 ES, denominado ETC, no se apagó ni un instante y no percibió en ningún momento que el coche se deslizara. Además en las zonas de baja adherencia, este control proporciona una seguridad que en el Terrano II se convierte en preocupación para solventar la situación.
Peso pluma para el Terrano
Aparte de este sistema, el Land Rover posee otro denominado HDC que se encarga de controlar el vehículo al realizar fuertes descensos y hacer fácil lo difícil. Por su parte en el campo el Terrano aventaja al Discovery en algo fundamental para este tipo de coches: la ligereza. En este sentido, el Nissan es un peso pluma -incluso el de 5 puertas- y eso se nota cuando las condiciones de la pista no son buenas. Además, la batalla más corta del Terrano y su casi nulo voladizo posterior le hacen más ágil y manejable pese a que el Discovery, a partir de su versión S, monta un sistema autonivelante de la suspensión trasera denominado SLS que mantiene constante la altura de la zaga respecto al suelo.
Las suspensiones, en ambos casos de recorridos casi eternos, hacen un trabajo excepcional tanto en el campo como en la carretera. Se combinan cualidades off road y de conducción sobre asfalto de forma sobresaliente, aunque el Discovery marca notables diferencias con respecto al Terrano gracias al ACE, que es un dispositivo electrónico que controla de forma automática y casi instantánea los balanceos de la carrocería, tan engorrosos en este tipo de vehículos. En cualquier caso la oscilación en el Terrano es admisible y nunca proporciona sensación de inestabilidad.
Quizás sean más apreciables, debido a su corta batalla, unas reacciones mucho más nerviosas en el paso por curva, momento en el que se debe prestar cierta atención, sobre todo porque su motor -un turbodiésel de inyección directa-, un 4 cilindros de 2,7 litros con 125 CV y un par motor de 278 Nm a 2.000 rpm, empuja mucho y le hace ir muy deprisa.
Un Discovery con escasas vibraciones
Por su parte el motor del Discovery -también tdi-, de 2,5 litros de cilindrada y 5 cilindros, desarrolla una potencia de 138 CV con un par máximo de 315 Nm a 1.950 rpm. Las diferencias en este sentido no son muchas, pues ambos motores son muy elásticos. Sólo la baja sonoridad y escasez de vibraciones del Discovery marcan la diferencia, pese a que éste tiene que desplazar unos 300 Kg de más con respecto al Terrano, que gracias a su ligereza tiene un comportamiento más enérgico y divertido.
Dinámicamente los frenos en ambos casos disponen de ABS de última generación y de unos dispositivos de control de frenada denominados EBD. Aquí las diferencias son mínimas pues ambos coches, pese a su peso, paran y mucho, jugando la electrónica un papel importantísimo en el rendimiento y la calidad de la frenada.
Lujo con todo detalle para el interior
Por dentro a ninguno de los dos vehículos les falta ningún detalle en sus versiones más altas, la Elegance para el Terrano y la ES para el Discovery. Se pueden encontrar todo tipo de accesorios, tanto de seguridad como de confort, que a buen seguro nos harán disfrutar tanto del viaje como del paisaje. No faltan en ambos modelos el cuero, el aire acondicionado, la madera en el salpicadero, los airbags, los cinturones con pretensores, las aperturas con mandos a distancia, magníficos equipos de sonido y un sinfín de pequeños detalles, todos ellos muy reconfortantes.
En el precio encontramos las mayores diferencias. Por el Nissan hay que desembolsar 4.886.000 pesetas y por el Land Rover 6.221.000 pesetas, si bien es cierto que si queremos la capacidad del Discovery tendremos que escoger la versión de 5 puertas que se eleva hasta las 5.446.000 pesetas y nunca dispondremos de los dos asientos suplementarios que nos ofrece.
La electrónica marca la diferencia
Las diferencias entre ambos coches también hay que buscarlas en la electrónica. El Land Rover ha incorporado una larga lista de dispositivos electrónicos que hacen que circular fuera del asfalto sea un placer gracias a su facilidad de manejo. Por el contrario el Terrano es un vehículo todoterreno en estado puro en el que se hace más necesaria la pericia del conductor. En el asfalto otra vez los alardes electrónicos hacen del Discovery un vehículo superior en confort de conducción. Además su baja rumorosidad incrementa esta sensación. El Nissan es más nervioso de reacciones, y su ligereza, un motor potente y su corta batalla le dan a su conducción un cierto toque racing.
El cilindro de más y la mayor potencia del Discovery se pierden en sus más de dos toneladas de peso, pero pese a ello su consumo de 9,4 litros cada 100 Km es netamente inferior a los 11,5 litros del Terrano. En definitiva, la electrónica es lo que marca la diferencia, y sin comprometer la fiabilidad, tan necesaria cuando estamos ahí fuera, medio millón de pesetas es lo que separa un abismo tecnológico entre ambos vehículos.
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