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11/04/2001

HYUNDAI XG 3.0: LUJO A LA COREANA

La marca coreana ha abordado con éxito el segmento de las berlinas de lujo con el XG, un coche estéticamente atractivo y dotado de potentes mecánicas que hará las delicias en los paladares más exigentes.

Pruebas - Joaquín Pizarro

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Con el XG Hyundai ha demostrado que no sólo sabe hacer coches 'de andar por casa', sino que, además, se atreven con una berlina de representación con la que intentan acaparar parte del pastel destinado a los automóviles de lujo. ¿Lo conseguirán?.

Exteriormente, el XG es un modelo de generosas dimensiones, como no podía ser de otra manera en un automóvil de sus características. Ciertamente, poco o casi nada tiene que ver con el resto de la actual gama Hyundai, pues es un 'rara avis' dentro de los productos del constructor asiático.

La verdad es que, estéticamente, es bastante impersonal, como la mayoría de este tipo de coches que nos llegan de esas latitudes. El frontal luce una parrilla que en nada tiene que ver con el resto de modelos Hyundai. Sí, es cierto que realza su imagen, pero cuando uno observa el XG de frente, no sabe si se trata de alguna extraña versión de un modelo americano o de una de sus múltiples imitaciones.

Y, en cuanto a la zaga, pues más de lo mismo. Aunque en Hyundai han intentado crear un automóvil con personalidad, lo cierto es que, se mire por donde se mire, el XG más bien parece un 'collage' de varios modelos de representación ya existentes en el mercado. Incluso, lateralmente, podría pasar por un coche británico si lo viéramos circular por las atestadas calles de Londres.

Lujo interior
Por lo que se refiere al interior, éste respira todo lujo. Incluso resulta atractivo. En él se puede disfrutar de asientos de cuero, reglaje eléctrico, volante regulable en altura ?no así en profundidad-, etc. Tanto en el salpicadero como en las puertas delanteras y traseras se encuentran inserciones en madera, un apunte que ayuda a que el habitáculo del XG sea muy agradable.

En cuanto a interruptores y demás elementos, todos se encuentran en su sitio y al alcance, además de presentar un diseño de lo más simple, lo cual es de agradecer. En este sentido, más vale lo claro y conciso, todo lo contrario de lo que presentan los modelos italianos, cuyos habitáculos parecen más los de un avión que los de un coche.
Por último, destacar en el capítulo dedicado al habitáculo que este Hyundai está equipado con doble airbag frontal y lateral. Un punto a su favor, pues, en el apartado reservado a la seguridad.

Aunque estéticamente hablábamos de un modelo casi británico, lo cierto es que el XG no deja de recordar a vehículos más propios del otro lado del Atlántico. ¿Por qué? Hombre, pues por los acabados, equipamiento, el sonido de las puertas al cerrarse ?que casi parecen blindadas y que, además, carecen de marco-, etc. Un sinfín de detalles que hacen pensar, una vez más, que el XG ha sido concebido más para el mercado norteamericano que para el europeo.

Mecánica viva y agradable
Por lo que respecta a su comportamiento, el XG es un modelo agradable de conducir. Se lleva de forma fácil y, sobre todo, tiene un propulsor que nos ha parecido muy, muy potente.

El V6 que equipa este Hyundai es una motorización viva, para nada dormida. Un motor que tiene muchísima potencia y que, además, en este caso está inmejorablemente asistido de un cambio automático con gestión secuencial. Hablamos, pues, de un cambio que, independientemente de funcionar en modo secuencial o automático, siempre nos tiene informados de la marcha en la que circulamos gracias al control de los relojes.

Pero, si brillante es el Hyundai XG en lo que a motor se refiere, en lo referente a suspensiones deberíamos hablar, igualmente, de un modelo americano, pues otra vez el modelo coreano vuelve a corroborar para qué mercado ha sido concebido. En el caso de EE.UU., las carreteras permiten suspensiones blandas, debido a la velocidad media a la que se circula. Ahí podemos hablar de comodidad, la que garantiza su comportamiento rutero.

Pero, si circulamos a la europea, hay que tener en cuenta que el XG no es un coche para hacer curvas porque, además, como el peso no es precisamente liviano, los desplazamientos de masas en los cambios bruscos de dirección, como son las carreteras serpenteantes o de montaña, nos puede llegar a cambiar el trazado que estamos realizando con el coche. Lo cual se traduce en una mala gobernabilidad, con el peligro que ello conlleva.

Resumiendo, hablar del Hyundai XG es hacerlo de un modelo de lujo ideal para aquellos que gusten disponer de un coche cómodo con cambio automático y que, a la vez, posea un motor potente de seis cilindros. El XG es ideal para viajar, por aquello de su comportamiento rutero, en el que podrán hacer kilómetros a sus anchas cuatro ocupantes. Incluso uno más no sería mal recibido.

Eso sí, no es un vehículo con el que disfrutar por carreteras de montaña, pues ese no es su terreno. Lo suyo son las autopistas y autovías, un hábitat natural en el que no tendremos ninguna queja de lo que representa, hasta la fecha, el lujo visto por Hyundai. Eso sí, como todo, el XG tiene su precio, y en este caso éste es de 5.275.000 pesetas.

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DESTACA
  • Habitabilidad interior.
  • Comportamiento rutero.
  • Completo equipamiento.
  • fintable
    MEJORABLE
  • Línea impersonal.
  • Tarado de suspensiones.
  • Falta de control de estabilidad.
  • fintable
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