03/04/2000
BMW C1: DE OTRA GALAXIA
'La chapa' en caso de accidente ya no es el motorista. El nuevo C1 es un engendro medio moto, medio no sé qué. Eso sí tan seguro que no es necesario llevar el casco puesto para conducirlo. A cambio hay que pagar algo más de un 'kilo' por un scooter de 125cc.
Pruebas - Joaquín Pizarro
Desde la primera vez que lo vi en el Salón de Colonia en 1993, no puedo negar que el BMW C1 me intrigó profundamente. El prototipo con el que la marca alemana inició el proyecto era una Honda Spacio convenientemente camuflada con un techo y unos flejes que llegaban hasta la zona posterior del asiento. La versión definitiva del C1 fue presentada por la firma en el Salón de la Motocicleta de París celebrado en la capital francesa en septiembre de 1999. Finalmente, Marbella fue la ciudad elegida por BMW para su presentación a toda la prensa mundial.
¿Qué es el C1?
Buena pregunta. Según la firma germana es 'una nueva oferta de vehículos que nace para favorecer la movilidad urbana de una generación de modernos usuarios de la sociedad actual'. Por si tal concepto no ha quedado lo suficientemente claro, podría añadir que BMW pretende fusionar las ventajosas características de una motocicleta en el tráfico de las grandes ciudades con elementos de seguridad propios de un automóvil.
Aunque quienes han visto ya en diversas publicaciones el C1 piensan que su principal innovación es el cinturón de seguridad, la verdadera protagonista es una célula de protección en la que va sujeto el conductor. Dicha célula está construida con robustos tubos de aluminio y, en caso de choque, está concebida para que se vayan deformando los diferentes elementos que la componen de forma controlada. Un ejemplo de la amortiguación de la energía en un impacto es el del Telelever delantero, que además de desarrollar a la perfección su función como suspensión, es otro elemento deformable destinado a la absorción de energía. Asimismo, su frontal está dotado de un elemento elástico encima de la rueda delantera con el fin de hacerlo más seguro en caso de choque frontal.
No es para menos tal preocupación en este sentido por parte de BMW. Tal es la efectividad del C1 que la siempre exigente TÜV alemana (el equivalente a la Inspección Técnica de Vehículos en España) ha homologado al modelo de la firma germana para que pueda ser conducido sin necesidad de utilizar casco. Por si alguno de los periodistas que nos dimos cita en Marbella teníamos algún tipo de duda, el propio jefe del proyecto fue el primero en hacer una demostración. Convenientemente asegurado su cuerpo con los dos cinturones de seguridad, el sr. Nurtsch (que así responde) no dudó en dejarse caer al suelo, estando libre de cualquier golpe su cabeza. En este sentido me recordó al arco de seguridad de un monoplaza de Fórmula 1, gracias al cual los pilotos no padecen prácticamente ningún daño cuando sufren uno de esos espectaculares vuelcos a los que nos tienen acostumbrados temporada tras temporada.
Así pues, el habitáculo ofrece una seguridad de la que carecen el resto de vehículos de dos ruedas. Y, aunque uno sea un experto motorista, la primera vez que uno conduce el C1 y tiene un susto por ir un poco pasado, tiende a poner los pies y las manos por delante. Lo mejor en este caso es quedarse quietecito, con los pies dentro del habitáculo y las manos en el manillar.
El C1 técnicamente
BMW ha dotado al C1 con un motor de cuatro tiempos monocilíndrico de cuatro válvulas y refrigerado por agua. La alimentación corresponde a un sistema de inyección digital desarrollado por la firma alemana. Incorpora catalizador de tres vías, siendo su potencia de 15 CV a 9.250 rpm. Buena culpa de su elección la tiene su accesibilidad, puesto que en toda Europa puede ser conducido con el carnet A-1 (a partir de los 16 años). En otros (no es el caso de España) también con el aquí denominado permiso B de automóviles. El chasis es un monoviga de aluminio y los frenos son de disco de 220 mm.
Tres versiones para distinto tipo de público
El C1 se comercializa en tres versiones. La Básica se ofrece en colores naranja o jade; la llamada Family¿s Friend en diseño bicolor y con una guantera en la parte anterior del carenado; y la Executive (propia para gente de negocios) de un color más serio como es el grafito metalizado y con un completo equipamiento entre el que figura la luz de lectura, un soporte para el teléfono móvil, varias guanteras, etc. Entre las opciones se encuentran el ABS, el techo desmontable así como asiento y estriberas para un segundo pasajero que, a diferencia del conductor, debe de usar casco al posicionarse fuera del la célula de seguridad.
Al volante-manillar del C1
Cuando uno se sienta por vez primera en el C1 y le atan como si de un condenado a pena de muerte se tratara, no es que se quede uno muy tranquilo precisamente. Tal era la desconfianza entre algunos de los colegas de la prensa que, pese a la charla previa que nos impartió la gente de BMW, más de uno no dudó en ponerse el casco... por si acaso.
Entre las notas a destacar cabe resaltar el sistema de palancas para poner y quitar el caballete, que permite a cualquier usuario mover el C1 por poca fuerza que tenga, y la respuesta del motor. Y es que, pese a que sólo dispone 15 CV para mover un conjunto que con el piloto se aproxima a los 250 kg, tal cometido lo desempeña a las mil maravillas.
En cuanto a los frenos, el sistema es ejemplar. He de reconocer que la unidad probada por Ya.com estaba dotada de ABS (una opción que supera las 90.000 pesetas), que es el mismo que equipa la BMWF650. En cuanto a tacto y manejabilidad, se puede decir que es perfectamente comparable al de un escúter grande. Se desenvuelve bien en ciudad, aunque tampoco es lo más para acometer diaremente el tráfico de las grandes urbes. Eso sí, su confort de marcha es superior ad de cualquiera de sus rivales.
A velocidades generosas no estaría de más el utilizar una gorra, pues el arco no evita que se cuelen las siempre molestas corrientes de aire. Las señoritas, posibles clientes potenciales del C1, ya pueden tener cuidado si pasan por la peluquería. En cuanto al aplomo y estabilidad, el C1 cumple con su cometido, si bien es cierto que en autovía puede bailar un poco, un detalle por el que tampoco hay que crear preocupación. En definitiva, el balance no puede ser más positivo. Quizá con el BMW C1 estemos asistiendo al nacimiento de una nueva generación de vehículos... de otra galaxia. De momento, el concepto es el de modelo urbano. ¿Se animará la firma alemana a diseñar un futuro C2 pensado para los desplazamientos interurbanos? Seguro que sí.