02/03/2001
SUZUKI IGNIS GL: POLIVALENCIA TOTAL
Un polivalente utilitario de cinco puertas que combina características de un todo terreno, un monovolumen y un vehículo familiar. Todo un cóctel explosivo: ¿Te atreves a probarlo? Nosotros ya lo hemos hecho.
Pruebas - Joaquín Pizarro
Si algo debemos agradecerle a la industria automovilística durante estos últimos años es su preocupación por buscar nuevos segmentos de mercado. En este sentido, digno es de destacar el papel de marcas como Chrysler, precursora de lo que hoy conocemos como monovolumen con el lanzamiento del Voyager y que ha servido para que, posteriormente, fueran muchos más los subsegmentos que han posibilitado la creación de un buen número de modelos, cuando menos, singulares.
Ese es el caso del protagonista de esta prueba, el Suzuki Ignis, con el que la firma japonesa ha puesto de largo uno de esos segmentos de los que os hablaba unas líneas más arriba. ¿Por qué no mezclar en una coctelera la tracción integral de un todo terreno con una carrocería que combine a su vez lo mejor de un monovolumen y un vehículo familiar? Pues bien, aunque es cierto que en ocasiones los modelos híbridos no son todo lo acertados que se quisiera, en el caso del Ignis podemos decir que la marca nipona ha aprobado el examen y, además, con nota.
Un diseño más que original
El resultado de todo ese meneo en la coctelera es un coche utilitario de cinco puertas al que podríamos incluir dentro de los vehículos llamados polivalentes o multiusos. Naturalmente, y de ahí la advertencia sobre los productos híbridos, la tracción permanente del Ignis no significa que podamos rodar con él como si de un todo terreno puro y duro se tratase.
Eso sí, nos salvará de más de un aprieto y nos permitirá acceder a terrenos por los que posiblemente no nos atreviésemos a transitar con un turismo, en buena medida debido a sus 17,6 centímetros de distancia respecto al suelo. De cualquier manera, en el caso de que no le diéramos ese tipo de uso al Ignis, el de caminar por pistas off-road, siempre quedará esa tracción 4x4 que, no lo olvidemos, ayuda a ofrecer una mayor estabilidad en asfalto, lo cual viene muy bien para un vehículo de su altura (y con un coeficiente aerodinámico que, obviamente, no es el de un Toyota Celica).
Siguiendo con su comportamiento en carretera, pues destacar que el Ignis se defiende bastante bien en este aspecto, aunque sea un poco nervioso en curvas y haya que prestar atención llegados a este punto. En cuanto a la velocidad punta, pues resaltar también que gracias al aplomo y estabilidad que aporta la tracción integral se pueden llegar a alcanzar los 160 km/h, velocidad no muy aconsejable si decidimos sacar el Suzuki a autovías o autopistas en uno de esos días en los que sopla fuerte el viento lateral.
Un motor para todo tipo de terrenos
Para mover al Ignis, Suzuki se ha decantado por el propulsor de 4 cilindros y 1.238cc de 83 caballos. Una motorización más que suficiente para mover a este buen mozo cuyo peso ronda los 1.000 kilos. El motor es elástico, ágil, sube bien de revoluciones y es tan polivalente como el propio Ignis. Esto significa que nos dará el mismo servicio tanto en la ciudad como en carretera, sin olvidar el campo, naturalmente. Si a ello le sumamos unos contenidos consumos de 9,3 litros en ciudad y 8,4 de media durante la prueba, pues eso que agradecerá nuestro bolsillo que, dicho sea de paso, también es polivalente y multiusos.
Por lo que respecta al comportamiento del Suzuki Ignis, el cambio tiene buen tacto, lo cual es de agradecer porque, debido a sus recorridos, hay que utilizarlo con frecuencia para sacarle todo el brío posible al modelo japonés.
En cuanto al capítulo de seguridad, el Ignis no dispone de ABS de serie -sólo para el acabado superior-, aunque los frenos sujetan bien el conjunto. Y, ante la ausencia de antibloqueo, Suzuki compensa el equipamiento de su multiusos con la adopción de doble airbag frontal. Algo es algo.
Por lo que respecta al interior, el Ignis está homologado para cinco plazas. Bien es cierto que en su habitáculo pueden viajar cinco personas aunque, eso sí, un poco ajustadas. Yo me atrevería a decir que este Suzuki es un 2+2 plazas. Y es que, con un coche que mide 3,6 metros, no se pueden hacer milagros. El interior es práctico, destacando en él los numerosos huecos portaobjetos, algo que se agradece en un vehículo que se supone va a ser utilizado con mucha frecuencia y por mucha gente. Ahora bien, deja algo que desear en lo referente a acabados, que podrían ser mejores. La postura al volante es buena, no echando en falta reglajes con los que encontrar la mejor posición.
Rival directo del Suzuki Wagon R+ y del Opel Agila, el Suzuki Ignis quizás se vea más favorecido por un mejor diseño. Si además le sumamos la tracción integral, un propulsor capaz de darnos más de una alegría, unos contenidos consumos, un interior aprovechable -aunque algo justito- y la sensación de disponer de un vehículo polivalente, pues poco más se puede decir. Tan sólo que estamos ante un multiusos para todo y para todos con el que Suzuki se ha apuntado un tanto.
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