27/02/2001
KYMCO BET&WIN 250: MÁS POR MENOS
Las marcas venidas de Oriente siempre se han caracterizado por el buen precio de sus modelos, pero con esta Bet&Win 250 Kymco... ¡se ha pasado! Entérate cómo se mueve este scooter.
Pruebas - David García de Navarrete
Cuando otra marca oriental, es ese caso coreana, apareció en nuestro mercado con una 125 4 T con un buen comportamiento, bonito diseño y un precio absolutamente rompedor, todas las demás marcas japonesas e italianas tuvieron que replantearse su política de precios (es decir, bajarlos) para poder competir ante una moto que tenías las tres B,s: buena, bonita y barata. Esa marca fue Daelim, el modelo el NS III y ese efecto llevó su nombre.
Kymco se ha posicionado bien en el mercado desde su aparición, y este año completa su gama con una preciosa custom-cruiser como la Venox 250, un megascooter con un futuro comercial más que halagüeño (el Dink 250), y éste que hoy nos ocupa: el Bet & Win 250.
A un precio de 100.000 pesetas por debajo de su competencia directa, muestra un comportamiento envidiable. Pero... ¿cuál es su competencia directa exactamente? Evidentemente, el de los scooters de gran cilindrada, aunque ahora habría que llamarlos de cilindrada media en vista de la avalancha de 40, 500 y 600 que se nos avecinan. Es decir, los de 250. Pero tampoco es un megascooter, sino un scooter convencional de gran cilindrada, digna heredera de las Vespas de nuestro abuelos, pero con mas fiabilidad, menos consumo y puesta al día. Esto es, un vehículo urbano, cómodo y económico, pero con capacidad de salir a carretera. Este es la principal diferencia con sus primos los megascooter: mientras éstos se sienten más cómodos en la autopista y circunvalaciones, los scooters prefieren la ciudad, pero en lo rápido también cumplen.
Pequeña gran diferencia
Corre, frena, acelera..y además se nota una nueva mano que debe haber entrado en el departamento de diseño de la marca. Sus angulosas líneas no disgustan a nadie, y gustan a todos.
Pero vamos a lo más importante: su comportamiento. Si lo arrancas en frío, has de dar un pequeño toque de acelerador a la vez que aprietas el botón. El monocilíndrico de cuatro tiempos refrigerado por agua (de tecnología propia, por cierto) cobra vida sin dificultad con su ronroneo habitual, y unas cuantas vibraciones, todo sea dicho. El completísimo cuadro digital se ilumina mientras se hace un 'autochequeo'. En él puedes ver la batería, nivel de gasolina, reloj horario y de ¡temperatura externa!, cuentarrevoluciones... y extraña que no haya un parcializador de kilómetros.
Al sentarte en ella, te das cuenta que está diseñada para gente de un tamaño no muy grande (es decir, más bien pequeña), lo que contrasta con sus últimos compañeros de mercado. Ya no hablamos de la T-Max o la Silverwing, sino de las Burgman o la Majesty 250. Claro que esto se convierte en una gran ventaja a la hora de comenzar la guerrilla urbana de cada día. Entre el contundente, pero nada brusco, tacto de su motor a bajas vueltas, y un equipo de frenos, heredado de su hermana menor 125, (tuvimos la suerte de probarla en supermotor.com este verano, y era espectacular a este respecto) que apenas tiene tacha. La verdad es que la maneta derecha (rueda delantera) pierde tacto más rápidamente que la izquierda con el uso intensivo de la ciudad... ¿y sabes por qué? Pues porque detrás usa un latiguillo metálico que evita el efecto pulmón, y mantiene estable su tacto. Por otro lado, sorprende el sano comportamiento de su amortiguación en las continuas frenadas y aceleraciones, y mas aún si tenemos en cuanta que es un 4T 250 con el peso y las inercias que ello implica. Eso si, en curvas rápidas con baches, se te descoloca al hacer topes la horquilla... ¡que no es una deportiva, chaval!
En carretera corre suficiente para que no te adelanten los coches como una exhalación, y mantiene con cierta prestancia velocidades que permiten pasar a más de uno (muchos, realmente). Su máxima es 125 km/h, aunque llega a mentir marcando 140, pero, de media, lo normal son 120 km/h reales.
En estas condiciones, se echa de menos una pantalla. Nosotros, en contacto con el importador, montamos una Givi como la que ves en las fotos. Con ella instalada, un ejemplo de efectiva opción económica como protección de los elementos, la velocidad se ve ligeramente mermada (muy poco, ni 5 km/h) y en autopista se nota en casi medio litro de gasolina si vas a fondo. Eso sí, ni turbulencias, ni movimientos de dirección, pero sí mucha protección.
Su único punto relativamente criticable es el espacio para guardar el casco. Bajo el asiento cabe un integral sin problemas... pero casi nada más. Quizá un pequeño antirrobo, o algunos papeles, pero visto lo que han logrado otros modelos a este respecto, sabe a poco. Además, no cuenta con espacio en el escudo. Pero el conjunto es impresionante. Con todos estos elementos, creo que las marcas pueden temblar ¡Llega el efecto Kymco!