09/02/2001
FORD VUELVE AL PASADO CON EL FORTY-NINE Y EL THUNDERBIRD
La marca del óvalo ha presentado recientemente dos prototipos que resucitan el espíritu de los años 50: el Forty-Nine y el Thunderbird, dos espectaculares deportivos al más puro estilo americano.
Novedades - Redacción
Ford ha retrocedido a los años 50 con los prototipos Forty-Nine y Thunderbird, dos clásicos norteamericanos que combinan detalles de la época con la más moderna tecnología.
El Forty-Nine es un impresionante coupé que se fabricará previo pedido. Su estética ha sido modernizada con respecto a la versión que comenzó a comercializarse en 1948. Ahora, la parte superior de la carrocería está totalmente acristalada y dispone de un bisel cromado que divide perfectamente el techo con la amplia zona acristalada, cuyos pilares y limpiaparabrisas quedan totalmente ocultos.
En cuanto a la mecánica, el Forty-Nine está dotado de un motor Thunderbird V8 de 3,9 litros y 32 válvulas y cuenta con cambio de cinco velocidades.
En su interior se combinan elementos clásicos con detalles vanguardistas: de esta manera, el original cuadro de instrumentos se presenta en una única esfera, similar a los deportivos de la época, con el tacómetro analógico situado en el centro y rodeado por los demás indicadores.
La última tecnología también está presente en este actualizado modelo, que viene equipado con apertura electrónica de puertas, capó y maletero, así como con un innovador sistema de navegación, con los mandos incorporados en el volante.
Thunderbird Roadster: vuelve el mito
El descapotable Thunderbird Sports Roadster es una adaptación del clásico homónimo que arrasó en el mercado norteamericano en los años 60. Se distingue por su espectacular diseño, con llantas cromadas de 18 pulgadas, una línea posterior descendente y la pintura exterior rojo intenso. Además, incorpora elementos originales, como la toma de aire cromada integrada en el capó, los faros redondeados de gran tamaño o la parrilla, también cromada, con diseño de trama metálica, que confirman la herencia de su predecesor.
En el interior destacan detalles como el volante de tres radios, el pomo de la palanca de cambios y el freno de mano forrados en piel o los apliques metálicos del tablero de instrumentos y los paneles interiores de las puertas.
Con estos dos 'concept car' la marca del óvalo ha querido recuperar el espíritu clásico de dos de los mitos más significativos de la historia de la automoción.