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17/10/2000

PROTOTIPOS EN PARÍS: EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ

Desde el hiperdeportivo más potente, a lo más parecido a una nave espacial, pasando por el sueño de cualquier mensajero, en París vimos los más atrevidos concept-car que dejaron boquiabierto a más de un visitante del Salón Mondial.

Novedades - Iván González

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En 1968, el año en que los tanques soviéticos tomaron Praga y los estudiantes, las calles de París, Stanley Kubrick imaginó como sería el mundo en el siglo XXI. Faltaba entonces solamente un año para que el hombre llegase a la Luna y medio mundo se encontraba sumido en el sueño de la carrera espacial, mientras el otro medio no podía dormir por la pesadilla de la Guerra Fría.

Para Kubrick, el 2001 era sinónimo de naves espaciales, los transportes empleados serían grandes aros que surcarían las galaxias y los hombres nos trasladaríamos a vivir a gigantescas estaciones espaciales, ¡qué pensaría Kubrick cuando viese la MIR! El caso es que faltan unas semanas para que finalice el milenio y el 2001 está a años luz de lo que el veterano director de cine, fallecido este mismo año, se imaginó que sería. En ese camino recorrido en las tres últimas décadas, nos hemos despertado del sueño espacial, y la pesadilla se cayó aplastada por un muro. Ahora cuando alguien sueña en los medios de transporte del 2001 lo hace con los pies en la tierra, aunque estos sueños sean mucho más aburridos que los de Kubrick.

Los concept car
Sueños y concept car en el mundo del automóvil van cogidos de la mano. Los concept-car, o lo que en nuestro idioma podemos denominar tranquilamente prototipos, no son otra cosa que ejercicios de estilo de los ingenieros encargados de crear automóviles. Las marcas más atrevidas lanzan estos diseños en los Salones del Automóvil de todo el Mundo (Francfort, Detroit, Ginebra, Tokio, París, el que ahora nos ocupa) para tomar el pulso a los medios de comunicación especializados -en París se acreditaron este año más de 8.000 periodistas- y, como no, al numeroso público que visita sus stands.

La mayor parte de los proyectos acaban archivados en la P, de papelera, aunque la letra puede variar en función de la nacionalidad del ingeniero. Pero algunas veces nos encontramos con diseños que aunque nos puedan parecer excesivamente futuristas, se convierten en realidad, no hay más que echar mano de la hemeroteca para ver los prototipos de vehículos como el Audi TT o el Volkswagen New Beatle.

Deportivos para soñar
La muestra parisina sorprendió este año por la gran cantidad de prototipos expuestos. Algunos ya tienen fecha de salida al mercado, como los deportivos más atractivos y más visitados, el Porsche Carrera GT y el Ferrari 550 Barchetta, mientras que otros, la mayoría, no se comercializarán nunca.

Algunos de los protos que despertaron más interés fueron el Seat Salsa Emocion, la segunda entrega del proto español, el Daewoo Kalos, que está pensado que se produzca en serie en dos años, el Mitsubishi SUW Active, en el que se ha aplicado la más moderna tecnología puesta al servicio del 4x4, el Lancia Nea, los Peugeot Promethée, Bobbsild, Vroomster, algo más parecido a una moto que a un coche, y Kart-up, el Citroën Berlingo de seis ruedas diseñado por Sbarro, los Nissan Fusion y X-Trail, el pequeño Smart Coupé y el Honda Spoket. Pensando en los transportistas, Renault siempre está en todo, la firma del rombo nos mostró el Modus y el Operandi, dos visiones de lo que serán los vehículos industriales del futuro. Audi no se quedó ni mucho menos atrás en cuanto a innovación y sacó a la luz el Steppenwolf. Entre los descapotables, además del citado Barchetta, Citroën mostró el aerodinámico y vanguardista Pluriel y los coreanos de Hyundai se llevaron el Neos, un roadster con alas de gaviota. Pero uno de los que más visitas recibió fue el BMW Z9, que despertó muchísimo interés entre el público que se pasó por el stand del fabricante alemán.

Casi todos los prototipos tienen algo en común: tratan que la labor del conductor sea lo más sencilla posible, casi como si el reto fuera llegar a sustituir al hombre que se pone al volante por un HAL 9000, la computadora que guiaba la nave de 2001 Odisea en el espacio, como si en el fondo, lo soñado por Kubrick no estuviese tan alejado de los que los ingenieros actuales tratan de conseguir.

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SUEÑO O REALIDAD
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