16/08/2007

BMW 130i 5P: SENCILLEZ DEVASTADORA

El pequeño de la marca bávara nos muestra su cara más deportiva. BMW entra en el segmento de los compactos deportivos manteniendo sus principales señas de identidad. ¿Funcionará? Sigue leyendo y te lo cuento.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamniento.
  • Motor y prestaciones.



    COMPORTAMIENTO

    Altas prestaciones... grandes sensaciones
    En ciudad el pequeño BMW se desenvuelve a la perfección con la única pega del consumo en estas circunstancias de uso. La visibilidad es correcta aunque si eres alto el retrovisor interior te molestará un poco en los cruces y semáforos porque queda cerca de la cara y resta visión.

    En autopistas y autovías descubrirás que aquellos que decían y dicen eso de que los coches pequeños ¿pesan poco¿ y no pueden correr mucho porque salen volando están muy, muy equivocados. No vamos a entrar en temas de física como las inercias, fuerzas centrífugas y tal, ni siquiera a discutir sobre el peso de los coches de competición porque ellos alegarán que tienen mayor tamaño y mayores neumáticos. Lo mejor para romperle los esquemas a ese colega que opina así es subirle en un 130i y, a poder ser en circuito o en Alemania porque las velocidades a las que te puedes poner en España te pueden llevar derechito a la cárcel y además, no es plan de jugarse el pellejo a lo tonto.

    Lo que está claro es que el aplomo del que hace gala el 130i a alta velocidad es espectacular. Al volante la sensación de seguridad, control y rigidez es altísima, tiene tacto de ¿coche grande¿. La estabilidad lineal es sobresaliente y afronta los largos curvones de las autopistas con total precisión, sin movimientos extraños y sin llegar a ser incómodo por dureza de suspensión.

    En tramos revirados la diversión está garantizada, tiene todas las armas necesarias para que te lo pases en grande. Buen chasis, dirección precisa, frenos potentes, un cambio con tacto deportivo y un motor que empuja como si le fuese la vida en ello, ¡qué pasada! El coche frena con potencia manteniendo la compostura sin descolocar la trasera y sin dar claros síntomas de fatiga bajo un uso intensivo. En los apoyos fuertes sientes la rigidez del chasis y se muestra muy noble de reacciones, con un paso por curva muy rápido.

    A la salida de los giros la propulsión trasera marca la diferencia con respecto a sus competidores, tiene menores pérdidas de tracción que los 'delantera' y es más divertido que un tracción integral. La progresiva entrega de potencia facilita la conducción del 130i porque no hay baches en los que el motor se quede aletargado. Desde bajas vueltas demuestra su poderío y a medida que la aguja escala por el cuentarrevoluciones, mayor es la potencia disponible. La respuesta es rápida y contundente, esto unido a su progresividad hace que sea una verdadera delicia desconectar el control de tracción y estabilidad para ir dejando huella por cada curva cerrada donde pases.

    Vale, es caro, no tiene una estética espectacular ni una habitabilidad muy grande, pero a cambio te ofrece discreción, prestaciones, efectividad y diversión. ¿Para cuándo una versión megadeportiva M del Serie 1? Uf!, no quiero ni pensarlo.

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