19/01/2001

SILLAS INFANTILES: LESIONES MÁS FRECUENTES EN LOS NIÑOS

El escaso peso, talla y musculatura de los más pequeños es un condicionante esencial para la respuesta del cuerpo infantil ante un impacto o frenazo brusco. Estas son algunas de las lesiones más frecuentes que pueden sufrir.

Noticias - Bárbara Maregil

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Los elementos de seguridad que protegen al conductor y los pasajeros, como el cinturón de seguridad o el airbag no son eficaces para los niños menores de doce años, ya que su escaso peso, talla y musculatura condicionan la respuesta de su cuerpo ante un impacto o frenazo brusco.

Además, las proporciones corporales también son diferentes con respecto a los adultos: la cabeza es más grande y pesada con respecto al resto del cuerpo, el centro de gravedad del cuerpo infantil también está más alto y la musculatura del cuello no está aún suficientemente desarrollada.

Por todo ello, el movimiento brusco que experimenta la cabeza en un frenazo imprevisto o en la fuerte desaceleración del vehículo tras un impacto pueden causar al niño lesiones cervicales o cerebrales de consideración, aun cuando no haya recibido un golpe directo en la cabeza. Para evitar este riesgo, los expertos recomiendan colocar las sillas infantiles en el sentido contrario al de la marcha.

Además, el peligro no es sólo para los más pequeños. No es recomendable que los menores de doce años utilicen el cinturón de seguridad de los adultos si no se complementa con un cojín elevador, ya que la cinta horizontal del cinturón tiende a deslizarse hacia arriba y puede quedarse clavada en el abdomen. Esto puede provocar lesiones en órganos como el hígado, intestino o páncreas y también fracturas o luxaciones de las vértebras lumbares.

En impactos laterales, la fractura de caderas es la lesión más frecuente, por lo que es conveniente utilizar una silla que proteja lo más posible al niño.

Por otra parte, también hay que tener en cuenta el denominado efecto submarino, que se produce cuando utilizamos sillas con arneses de cuatro puntos, que no disponen de sujeción entre las piernas. En ese caso, el cuerpo niño se podría deslizar completamente bajo las cintas del arnés o resbalar lo suficiente para que éstas se clavaran en su abdomen o en su pecho provocándole lesiones orgánicas o rotura de costillas. Este efecto también puede producirse si utiliza el cinturón de seguridad del adulto sin adaptador. Para evitarlo, lo más recomendable es comprar sillas con cinco puntos de sujeción.

DAÑOS MAS FRECUENTES: EN LA CABEZA
- Riesgo:
Lesiones cerebrales.
Fracturas en la cara o el cráneo.
- Forma de proteger:
Asiento envolvente que limite el movimiento de la cabeza.
Espalda hacia delante.

EN EL TÓRAX
- Riesgo:
Golpes y contusiones.
- Forma de proteger:
Asiento específico con la espalda hacia delante, en sentido contrario al de la marcha.

EN LOS BRAZOS Y PIERNAS
- Riesgo:
Fracturas.
- Forma de proteger:
Sistema de seguridad apropiado y bien colocado.

EN EL CUELLO
- Riesgo:
Fractura de las vértebras cervicales, sobre todo antes de los dos años.
- Forma de proteger:
Viajar en sentido contrario al de la marcha.

EN LAS CADERAS
- Riesgo:
Fracturas en los choques laterales.
- Forma de proteger:
Asiento envolvente.

EN EL ABDOMEN
- Riesgo:
Hemorragias internas, sobre todo entre los tres y diez años.
- Forma de proteger:
Evitar el "efecto submarino" con un cinturón de cinco puntos (uno de ellos entre las piernas) en sentido de la marcha o viajar en un asiento mirando hacia atrás.


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