02/10/1999
BMW R 1150 GS: LA TODO TERRENO GERMANA
La nueva BMW R 1150 GS es una moto espectacular. Además, es bonita, confortable y segura. Pero, ¿para qué sirve esta trail -todo terreno- o, según BMW, maxitrail?
Noticias - Redacción motor
Diseño: Muy parecida a su hermana mayor
Con un frontal más atractivo y agresivo, adopta ahora doble faro con óptica elipsoidal, además de una pantalla regulable en tres posiciones. El cuadro de instrumentos también ha variado, cambiando el fondo de los relojes y el enclave del display. Los testigos luminosos, se conservan. Las piñas de luces se toman de la R 1200 C y R 1100 S y están totalmente integradas en el manillar. El asiento se regula en dos alturas (840 y 860 mm) y un práctico transportín trasero culmina esa parte de la moto.
Los cambios más notables se han producido sin duda en la parte mecánica. La cilindrada ha aumentado de 1.085 a 1.130 cc y también la potencia, a 85 CV. Estos datos han mejorado la cifra de par máximo que a 5.250 rpm ha mejorado de 97 a 98 Nm. En cristiano, el propulsor de la GS es ahora más elástico gracias a que la curva de par es más plana. En cualquier marcha la moto sale airosa, estirándose el motor progresivamente y sin vacíos. Además, se incorporan ahora las culatas y el cigüeñal de la R 1100 S y también la centralita de gestión electrónica, así como el cambio de 6 velocidades, actuando esta última como una auténtica overdrive que reduce el consumo. El silencioso de acero inoxidable con catalizador de serie también es nuevo. Las barras de la horquilla simulan ahora a una invertida y el Telelever se ha aligerado.
En carrtera desafía a las super deportivas
En marcha, la GS es pura satisfacción. Sentarse en ella, por su altura y posición, completamente erguidos, es como ir en un trono. Dominas todo. Pero es que además, el saber que llevas un vehículo que admite cualquier terreno, te da una seguridad especial porque eres consciente de que no tienes límites, salvo los 249 kg de peso que llevas bajo el trasero. En carretera de montaña, la 1150 está en su salsa. Las tumbadas que puedes hacer son impresionantes y si eres muy fino en el pilotaje, será difícil que te siga alguna japo por más erres que lleve.
En curvas entrelazadas, y si vas con el puño enroscado, los kilos y la altura al suelo de la GS se notan, y debes levantar la moto con fuerza para meterla en la siguiente trazada. Pero, una vez dentro, es noble y se agarra como una lapa gracias al Telelever y Paralever trasero, magníficos inventos de BMW para hacer diabluras.
Pero lo bueno de esta moto es que, en un momento dado, si el de la japo insiste en darte alcance, te metes por una pista de tierra y te pones a 130 km/h como si tal cosa. El careto que se le queda al de las erres? Una vez en autopista, la sexta velocidad (que en el display se anuncia con una E) reduce el consumo, aunque el salto entre ésta y la quinta velocidad se nota. En cuanto a los frenos, sobre todo si llevan ABS (opción que debes elegir por la seguridad que proporciona), nada que objetar, al contrario, potentes y efectivos.
Ya ves pues para que sirve la R 1150 GS, para disfrutar en carretera, ciudad o en el campo; solo o acompañado (le colocas las maletas y te puedes ir al mismísimo fin del mundo), polivalente al máximo, la maxitrail alemana es una magnífica opción a las máquinas de sólo carretera, con la ventaja de que te puedes ir a dar un "paseo por la agricultura" (frase de Valentín Requena en las retransmisiones del Mundial de Motociclismo en TVE cuando algún piloto se da una galleta) con total seguridad. ¡Ah!, cuesta lo mismo que la anterior GS.