23/07/2009

BMW 135i CABRIO Y 120d COUPÉ: CUESTIÓN DE PRIORIDADES

La llegada de la carrocería coupé en el BMW Serie 1 trajo de la mano al cabrio. Hoy probamos ambas carrocerías con diferentes motores y cajas de cambio. Todo un abanico de posibilidades para configurar el Serie 1 ideal.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Motor y prestaciones.

  • Comportamiento.



    COMPORTAMIENTO

    Como los grandes
    A pesar de tratarse del BMW más pequeño goza de la rigidez estructural, aplomo y precisión de modelos más grandes. Pero no es exactamente lo mismo, el Serie 1 es el más ágil y en carreteras de montaña demuestra su superioridad.

    Las diferencias entre el cabrio y el coupé las encontramos en las flexiones del chasis. El coupé parece hecho de una sola pieza, es como una roca, mientras que el cabrio sí se retuerce un poco perdiendo precisión de dirección y regalándonos algún que otro crujido del salpicadero.

    En ciudad gana el coupé por su mejor visibilidad trasera, en carretera abierta también por su menor ruido aerodinámico y en carreteras reviradas por su rigidez estructural. Por su parte el cabrio gana en espectacularidad, atrae muchas más miradas que el coupé y también permite disfrutar a techo descubierto.

    Las motorizaciones tienen poco que ver, está claro que el gasolina vence por goleada en cualquier situación, excepto a la hora de repostar. Cabe destacar la excelente tracción de ambos y lo pronto que puedes abrir gas en las salidas de las curvas. Aquí el gasolina hace alarde de una progresividad tal en la entrega de potencia, que te permite salir disparado... o de lado, todo depende de la forma de pisar el gas.

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