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21/11/2008

CITROËN C5 TOURER 2.0 HDi Auto. EXCLUSIVE: CÓMODO Y CAPAZ

La última generación del Citroën C5 ha supuesto un gran cambio en lo que respecta a diseño y calidad de acabados. Probamos una versión muy rutera, el Diesel 2.0 HDi con cambio automático y carrocería familiar.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Motor y prestaciones.
  • Comportamiento.



    HABITÁCULO Y EQUIPAMIENTO

    Comodidad y amplitud por encima de todo
    El interior del C5 es un conjunto de lujo, comodidad e innovación. Los materiales empleados en la mayoría de los puntos se encuentran al nivel de cualquier equivalente del segmento premium. Sólo encontramos algunos plásticos duros de color negro mate que, para conseguir un interior ideal, podrían ser más vistosos.

    El diseño del salpicadero es moderno pero sólo en su parte alta, si bajamos la mirada hacia la parte media-baja de la consola central encontraremos unos módulos menos atractivos y un sistema de sonido y navegación muy desfasado y de complicado manejo. El cuadro de instrumentos ofrece gran cantidad de información de manera muy atractiva. Está formado por tres esferas analógicas con el fondo digital que se aprovecha para mostrar más información, muy al estilo Mercedes. Pero parte de esa información se expone con caracteres de pequeño tamaño que dificultan su lectura y el ordenador de a bordo no permite leer a la vez varias informaciones, lo que obliga a ir cambiando con la tecla de una función a otra.

    El volante del Citroën C5 necesita un estudio aparte. Como es habitual en la marca francesa el volante del C5 se sale de lo normal. Es muy moderno e incluye muchísimos pulsadores (creo que 20) y mantiene la parte central fija cuando se gira. Personalmente me parece incómodo y complicado con tanto botón, pero tras un periodo de adaptación se le saca provecho.

    Todos los mandos se concentran en el volante y en las palancas de la columna de la dirección, que por cierto siguen siendo las mismas que las del Xsara, excepto el equipo de sonido y la climatización. La unidad probada tiene cambio automático y la palanca es similar a la de un manual, con su fuelle de cuero incluido. El problema que le encuentro es que el cambio es de los que tienen el recorrido en escalera y, al no tener una rejilla exterior que guíe el movimiento y nuestro movimiento de un vistazo, hay que prestar atención al pequeño gráfico que indica cómo se mueve la palanca.

    La postura de conducción es totalmente adaptable y el asiento tiene multitud de regulaciones eléctricas, incluso se puede regular la inclinación de la parte alta del respaldo independientemente. Las plazas traseras ofrecen espacio suficiente para las piernas y la cabeza, con 1,85 metros de altura no llegas a tocar con el techo incluso con la espalda bien erguida. Eso sí, la plaza central es más pequeña y mucho más incómoda.

    El maletero del C5 Tourer está pensado para facilitarnos al máximo todo el proceso de carga y descarga, empezando por su portón con apertura eléctrica. Tiene una capacidad de 505 litros hasta la bandeja, formas muy cuadradas y resulta muy fácil aprovechar el espacio. La boca de carga es muy amplia y queda casi a ras del suelo del maletero, lo justo para poder manipular cargas pesadas con comodidad y que no se caigan los objetos más pequeños que vayan sueltos.

    La bandeja es flexible pero dispone de una guía para poder enrollarla y desenrollarla con total facilidad. Una malla textil puede separar el espacio de carga del habitáculo para que podamos cargar hasta el techo del maletero y así aumentar la capacidad de carga muy notablemente, no como en otros familiares que apenas mejoran con respecto a las berlinas.

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