30/10/2008
JEEP WRANGLER 2.8 CRD SAHARA AUTOMÁTICO: TAN EFECTIVO COMO SIEMPRE
Cuando un compañero y amigo me comentó que por qué no preparábamos una ruta todoterreno para probar diferentes modelos y aprovechar para comparar impresiones no lo dudé: "Vale, pero yo voy con un Wrangler".
COMPORTAMIENTO
¿Para qué lo quieres?
Con un coche de las características del Wrangler hay que tener muy claro para qué lo quieres porque, en caso contrario, puede ser una compra fatal.
Si buscas un vehículo con grandes cualidades off-road, para moverte por ciudad de manera diferente y sin que se te arrime ningún otro coche o simplemente te gusta que te miren, el Wrangler es perfecto. Pero si piensas rodar bastante en carretera, o asumes sus limitaciones o lo vas a pasar mal.
Sus líneas cuadradas se pegan con el viento, la aerodinámica no es su fuerte. El consumo en carretera es elevado, la dirección es poco precisa, no es muy rápido y el ruido dentro del habitáculo es elevado con el techo de fibra de serie y altísimo con el de lona opcional que monta la unidad probada. Para que te hagas una idea a 120 Km/h ya hay que gritar para mantener una conversación y el fantástico equipo de sonido tiene que esforzarse para ser escuchado. En su defensa diremos que es bastante mejor que las generaciones anteriores y que el mayor equipamiento destinado a mejorar el confort se agradece. Además las suspensiones no son extremadamente secas y, junto con el superbalón de los neumáticos, no acabamos con la espalda tan perjudicada como con otros modelos.
En ciudad es un gustazo ver como nadie se acerca a ti y la visibilidad es elevada. Pero habrá que lidiar con una gran anchura, tener cuidado en ciertos garajes con la altura y dar vueltas con ganas a su gran volante para maniobrar.
El campo, su medio natural
Pero todas estas cosas quedan al margen si verdaderamente valoramos el Jeep Wrangler por lo que es, uno de los mejores todoterreno y la herencia directa de un modelo mítico. Cuando circulas con el Wrangler por asfalto da igual la velocidad, eres tú y tu coche, la carretera es algo que han tenido que hacer para todos esos pequeñajos que van a tu lado pero sabes que en tu caso es un puro trámite para llegar hasta ese punto donde empieza la diversión.
La unidad probada cuenta con cambio automático que, si bien tiene un funcionamiento más que antiguo y mejorable, facilita enormemente la labor en campo. El Wrangler demostró comodidad, facilidad y superioridad con respecto a otros contrincantes en la ruta que hicimos. El terreno era de arena muy blanda, como de playa y en esas circunstancias las enormes ruedas del Wrangler, su poderoso propulsor y el cambio automático fueron los que hicieron de él el coche más deseado. Salía de todos lados y subía sin aparentes problemas a poco que te esmerases.
Pero ahí no queda la cosa, al día siguiente fuimos a chapotear y a retorcer un poco el Wrangler. ¿Qué crees que pasó? Pues que cumplió como un campeón, de hecho he de confesar que llego antes a mi límite que al del coche. Los ángulos de inclinación que puede soportar son difícilmente asimilables cuando estás allá arriba, en el asiento de conductor (y no te digo nada si encima vas de copiloto).
El Jeep Wrangler es uno de esos coches que cuesta devolver, con él aprendes a conducir de forma relajada sin importarte si te adelantan dos, tres o veinte coches, seguro que ellos no van tan orgullosos de los buenos ratos que les hace pasar su automóvil.