02/09/2008
SEAT ALTEA FREETRACK 2.0 TDi 170 CV 4WD: AL PLATO Y A LAS TAJADAS
Seat se sale de lo normal con su todocamino y nos plantea un concepto muy polivalente, el de un SUV monovolumen. De primeras parece buena idea pero lo probamos a fondo para ver si es o no así.
PRUEBA/ Iván Solera
COMPORTAMIENTO
Fascinante en carretera
El Seat Altea Freetrack te puede dejar pasmado si esperabas algo que no fuese ir perfectamente plantado sobre el asfalto. En carretera la sensación de aplomo es total, se nota un poco el peso cuando pasamos por curvas con badenes pero ni asusta ni exige corrección, va por el sitio. El motor tira como si tuviese prisa por llegar al destino, las suspensiones son firmes pero no incómodas y, tanto el peso como la altura extra y el mayor perfil de los neumáticos apenas llegan a notarse. La dirección es firme e informa de todo con precisión, incluso se mantiene sin flaquear en apoyos rápidos y fuertes.
En carreteras de montaña la única precaución es no dejar morir el motor en exceso y que caiga de 2.000 rpm, en ese caso le costará recuperar hasta llegar a la zona explosiva. Aquí el mayor peso se deja notar en las frenadas y entrada de las curvas en forma de mayores inercias. Por contra, a la salida de las curvas podemos acelerar con toda la mala leche de sus 170 CV sin miedo a tener pérdidas de tracción como les ocurre a las versiones de tracción delantera.
En ciudad la visibilidad es correcta, la postura de conducción elevada resulta agradable y sólo encontramos un motor perezoso a bajas vueltas y que nos obliga a acelerar más de la cuenta en algunos momentos.
¿Hablamos de campo? No sé, la verdad es que no hay mucho que contar. La tracción integral la veo perfecta para quien se mueva por zonas con mucha lluvia, nieve o asfaltos sucios, pero no veo al Freetrack haciendo grandes incursiones en campo. Los neumáticos son de perfil bajo y con dibujo para asfalto, la altura libre al suelo es algo mayor de lo normal pero está limitada, los ángulos de ataque y salida tampoco son como para tirar cohetes... Conclusión, si piensas en transitar pistas de arena y poca piedra, perfecto. Pero si buscas una actividad más radical el Freetrack mostrará sus carencias en este terreno.
Me gusta el Altea, el Altea XL y más el Freetrack. Me parece estéticamente mucho más vistoso que el XL, sus cualidades para salir un poco del asfalto a mí me son suficientes y muy prácticas, la habitabilidad interior es tremenda y la comodidad a los mandos es elevada. Además con este propulsor anda muy bien y se conduce en asfalto como cualquier berlina (incluso mejor que algunas rodando deprisa). Pero, a falta de probarlo, creo que yo elegiría la versión con dos ruedas motrices, el motor de 140 CV que es más progresivo y así ahorraría algo de dinerito, ganaría maletero y de paso reduciría el peso y el consumo.