02/09/2008
SEAT ALTEA FREETRACK 2.0 TDi 170 CV 4WD: AL PLATO Y A LAS TAJADAS
Seat se sale de lo normal con su todocamino y nos plantea un concepto muy polivalente, el de un SUV monovolumen. De primeras parece buena idea pero lo probamos a fondo para ver si es o no así.
PRUEBA/ Iván Solera
HABITÁCULO Y EQUIPAMIENTO
Mezcla de ambientes
El Altea Freetrack mezcla diferentes ambientes en su interior. Por un lado la decoración en colores tierra pretende recordarnos que estamos a bordo de la versión más campera del Altea, por otro hay claros signos de deportividad como buen Seat que es y por último el espacio disponible, el equipamiento y los múltiples huecos delatan que se trata de un monovolumen. ¿En qué quedamos? ¿Es un monovolumen, un todocamino o una versión deportiva? Pues ahí está lo bueno, que tiene un poco de todo por estética y por aptitudes. Curioso ¿eh?
Con respecto a un Altea XL convencional nos encontramos que la decoración interior es marrón en vez de gris y los asientos son de corte deportivo y también presentan tonos marrones. El volante multifunción está forrado en piel y es similar al del FR, así como el pomo de la palanca del cambio que pierde la forma redondeada de las versiones comunes para adoptar otra más deportiva según la marca y más incómoda en mi opinión.
La postura de conducción, el espacio disponible y todas las bondades que ofrece el habitáculo del Altea XL se mantienen invariables en el Freetrack. Se garantiza comodidad, amplitud en las cuatro plazas principales y múltiples opciones para guardar montones de pequeños objetos en diferentes lugares.
El maletero pierde un poco de capacidad por culpa del espacio que reclama la transmisión quedándose en menos de 500 litros. Por eso el suelo del maletero está un poco más elevado y la rueda de repuesto de emergencia que trae de serie no queda oculta bajo éste, sobresale la mitad de su grosor y convierte prácticamente en inútil el doble fondo que a veces resulta tan práctico. Yo optaría por un kit de emergencia para ganar ese espacio de carga o mejor, por una rueda de verdad en el portón trasero como lucía el prototipo del Freetrack en su presentación.
Al ver el precio de este Freetrack en torno a los 30.000 euros podemos quedarnos un poco fríos, pero si echamos un vistazo al equipamiento que incluye de serie veremos que está justificado. Te comento lo más relevante: Anclajes Isofix en los asientos traseros, airbags de conductor, pasajero (desconectable), laterales delanteros y de cabeza delanteros y traseros, ESP con recomendación de dirección, estabilización de remolque, volante multifunción, control de velocidad, ordenador de a bordo con dos trips, control de presión de neumáticos, sensores de aparcamiento traseros, climatizador bi-zona, sensor de lluvia y luces, mesitas tras los respaldos de los asientos delanteros, cortinillas laterales traseras, red de separación de carga del maletero al habitáculo, portaobjetos tipo avión en el techo, preinstalación eléctrica para gancho de remolque, radio-CD con MP3, pantalla de 7 pulgadas en el techo, conexión RCA, etc. La verdad es que quedan muy pocas opciones disponibles y que no son 'vitales'.