26/08/2008
AUDI A5 3.2 FSI QUATTRO TIPTRONIC: UN COUPÉ RESULTÓN
El coupé de cuatro plazas de Audi derrocha elegancia por los cuatro costados sin perder ese espíritu deportivo que caracteriza a estos vehículos. Probamos el más potente sin contar el todopoderoso S5.
PRUEBA/ Iván Solera
Sin sorpresas
El comportamiento dinámico del Audi A5 es justo como esperas, va por raíles. Es muy preciso a alta velocidad y a la vez cómodo, pero no se le puede exigir gran agilidad en tramos muy virados porque pesa y es muy largo.
La conducción ideal del A5 es rápida y sin agresividad, así es como se aprovechan sus cualidades. Es suave y cuida a sus pasajeros en todo momento, pero no descuida la efectividad, sobre todo en autopistas. Por motor no tendrás problema, hay potencia de sobra. El cambio Tiptronic le resta algo de deportividad pero ofrece mayor comodidad y relajación en su conducción. El conjunto suspensión amortiguación no es muy blando pero no resulta incómodo, sólo en baches muy bruscos, y consigue que los balanceos de la carrocería sean mínimos. La dirección es muy precisa, tiene un tacto firme y es rápida.
En carreteras de montaña el ritmo puede ser alto, pero no merece mucho la pena porque exige concentración con el cambio y presenta notables derivas. No en vano el A5 con todos los llenos hechos pasa los 1.600 kilos de peso, si quieres destrozar los neumáticos en un tramo de montaña mejor piensa en una Audi S3. Hay que destacar que los frenos no dieron síntomas de fatiga en una utilización intensiva lejos de lo que normalmente se hará con este coche y muestra una progresividad y estabilidad en la frenada ejemplares.
Por supuesto que con la tracción integral las pérdidas de tracción no existen aunque la mayor ventaja de este sistema lo encuentro en usuarios que se muevan con frecuencia por zonas con mucha lluvia o nieve.
En una utilización ciudadana el A5 hay que sufrirlo un poco, es lo que tiene llevar un coupé. Entrar y salir del habitáculo es más complicado que en una berlina porque es más bajo, por otro lado, las puertas son muy grandes y para aparcar en batería necesitamos un hueco ancho o dotes de contorsionismo. El maletero es profundo y cuesta más meter o sacar la carga del fondo, además el coche es grande y hay que moverse con más precaución pero por lo demás, todo como la seda.