19/08/2008

OPEL CORSA 1.6 TURBO OPC: EL CHICO MALO DEL BARRIO

Los retoques estéticos de la versión OPC son tan cañeros que convierten al simpático Corsa en todo un malote. ¿Será sólo fachada o es tan fiero como parece?

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Motor y prestaciones.

  • Comportamiento.
    COMPORTAMIENTO

    Me divertí pero no hubo feeling
    El Corsa OPC me pareció un coche divertidísimo y pintón para ¿macarrear¿ un poco o darse un gustazo en una carretera muy revirada. Me lo pasé como un enano viendo la cara de la gente en los semáforos mirando el coche, los chavales señalando y hasta gritando a los colegas para que lo viesen. Este Corsa llama la atención y en el color rojo de la unidad probada es todo un reclamo.

    En ciudad, quitando que gasta como un demonio, que la visibilidad trasera no es de las mejores y que hay que tener cuidado con los badenes y bordillos, el resto es todo positivo. ¿Que quieres cambiarte de carril y meterte justo en ese huequito? Aceleras como un tiro y te colocas sin molestar a nadie. ¿Que llegas a una incorporación y viene uno? Tranqui, bajas una marcha, aceleras y sales por delante de él con espacio para otros tres coches más.

    Cuando ya estamos en circunvalaciones o salimos a carretera nos damos cuenta de que el OPC no es amigo de los viajes. Los cortos desarrollos que tan bien le van para otras circunstancias aquí lo único que consiguen es aumentar el consumo y los decibelios en el habitáculo. Además las suspensiones son duras y el perfil de los neumáticos es hasta ridículo, llevándonos todos los baches directos a los riñones.

    En carreteras de montaña podemos disfrutar de lo lindo si mantenemos cierta calma en la salida de las curvas. En caso contrario las pérdidas de tracción que nos propinan los 192 CV en pleno galope se convierten en un ¿cortamiento de rollo¿ tremendo por parte de las ayudas electrónicas. Si aceleramos con mesura, dejando que la dirección se enderece antes de hundir el pedal a fondo y leyendo muy bien el estado y agarre del asfalto, podemos ir rápido, muy rápido con este Corsa. Los frenos cumplen sin aparentes síntomas de fatiga, es ratonero y se mueve muy bien en giros lentos, apoya con nobleza, se sujeta y... ¡cómo corre! Es una verdadera pasada lo cortas que se hacen las rectas entre curva y curva al volante del Corsa OPC.

    Qué bien me lo pasé ¿haciendo curvas¿ con el Corsita y eso que no llegó a haber feeling entre los dos. Lo mío con los Corsa viene de muy antiguo, no me llevo bien con su dirección y con el eje delantero. No va mal, pero no consigo encontrarme cómodo porque no llego a saber exactamente lo que está pasando ahí abajo. Le falta aplomo delante y le sobran pequeñas holguras en el conjunto dirección-suspensión-amortiguación para lograr esa confianza.

    Además en el OPC la banqueta del asiento me quedaba alta con la regulación de altura abajo del todo y el volante un poco inclinado, claramente la postura era de todo menos deportiva. No llegué a sentirme bien acoplado aunque disfruté mucho del Corsa. Me recordó a mi antiguo Fiat Tipo 16 válvulas, si me permites la extraña comparación. La postura de conducción era parecida, con 1,85 metros de altura no llegabas a sentirte bien 'plantado' y era mejor trazar fino que tirar el coche a lo bruto porque el eje delantero tampoco era súper-preciso. Pero cómo andaba... Y el Corsa anda muchísimo más, se sujeta el triple, gasta menos y gira las cabezas a su paso.

  • Salón del Automóvil Ecológico
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