16/07/2008

JAGUAR XF 3.0 V6 PREMIUM LUXURY: DISTINCIÓN Y CONFORT

Tradicionalmente Jaguar ha jugado con diseños elegantes y muy personales, con el XF no podía ser de otra manera. El XF mantiene la identidad Jaguar y aporta modernidad a la marca.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Motor y prestaciones.
  • Comportamiento.



    COMPORTAMIENTO

    Dame kilómetros
    Cuando tengo que probar berlinas de lujo lo primero que se me pasa por la cabeza al ponerme a los mandos son kilómetros y kilómetros de carretera. Te garantizo que es la mejor manera de disfrutar este tipo de coches y que la diferencia con respecto a cualquier otra categoría es notable.

    El confort es infinito, por ergonomía y por la cantidad de accesorios que suelen llevar para hacer tu estancia más agradable. Además, la suavidad está presente en suspensiones, motor, cambio, mandos, etc. Ten por seguro que un viaje largo en una berlina de lujo es muchísimo más relajado que en otros vehículos, llegarás al destino más descansado.

    El XF se muestra bien asentado en carretera incluso a alta velocidad, da sensación de peso pero tampoco parece una gran mole. Apoya con nobleza en curvas rápidas y la dirección tiene un tacto firme que no pierde en estos apoyos. Aunque las suspensiones buscan la comodidad, no encontraremos grandes balanceos de carrocería ni cabeceos en los badenes, la sensación de seguridad es total. El motor responde sin problemas a cualquier régimen aunque las recuperaciones no son salvajes, prima el confort.

    El punto negativo lo encontramos en la dirección. Sí, acabo de decir que va bien y me gusta el tacto, pero al circular en línea recta te obliga a ir corrigiendo constantemente. No retrocede totalmente hasta el punto central y el coche tiende a irse hacia el lado al que habíamos girado. Por otra parte, la luneta trasera está muy tumbada y, al mirar por el retrovisor interior, no se ve nítidamente. Se producen ciertos efectos visuales que restan visibilidad y, si te obcecas en fijar bien la vista, puede llegar a marear.

    Las carreteras de montaña pierden su característico espíritu deportivo cuando circulas con el XF para convertirse en trazados pintorescos perfectos para disfrutar del paisaje. Forzar el ritmo no tiene sentido, hablamos de mucho peso y mucha longitud como para ir ¿de carreras¿.

    Y en ciudad poco te puedo contar, es un coche grande con las limitaciones que eso tiene. Los avisadores acústicos y la cámara de visión trasera (opcionales) ayudan mucho a la hora de maniobrar aunque la dirección un poco dura hace las maniobras más cansadas de lo esperado.

  • Salón del Automóvil Ecológico
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