09/07/2008
FORD KUGA 2.0 TDCi Titanium: EL SUV COMPACTO DE FORD
La apuesta de Ford en el segmento de los todocamino se centra en el segmento compacto. Gusta estéticamente y su conducción no desmerece. Lo probamos para contarte los pormenores.
PRUEBA/ Iván Solera
COMPORTAMIENTO
Es para lo que es
El Ford Kuga es un todocamino con poca tendencia a salirse del asfalto, el diámetro y tipo de neumáticos le delatan. Los recorridos de suspensión son justos, el ángulo de ataque es reducido, las partes que pueden rozar con el suelo son blandas y sus neumáticos son 100% para carretera.
Dicho esto, queda claro que la utilización que se le debe dar es por asfalto o pistas de tierra sin grandes dificultades. Tampoco es para echarse las manos a la cabeza porque muchos competidores se encuentran en la misma situación.
En ciudad se mueve bien, su postura elevada y buena visibilidad favorecen el uso urbano. Como se mueve bien a bajas vueltas no es necesario acelerar en exceso, lo cual se agradece porque el consumo sería aún mayor.
En autopista y autovía se muestra bien asentado pero al motor le falta algo de garra. Es suave y a la vez potente, pero cuando nos movemos a velocidades elevadas echamos de menos unos caballitos extra. La insonorización está bien conseguida, tanto mecánica como aerodinámica, aunque los grandes retrovisores hacen algo de ruido.
En carreteras de curvas se siente un poco pesado, la altura y el peso juegan en su contra aunque consigue mantenerse en el sitio si no forzamos en exceso. En estas circunstancias también buscamos algo más de potencia de la que nos ofrece el dos litros y, al final, lo que conseguimos es elevar los consumos una barbaridad.
Como coche para una familia de cuatro personas le veo algo pequeño, pero para segundo coche o parejas sin hijos o sólo con uno es perfecto. El espacio en las plazas delanteras es digno de modelos con más empaque pero el maletero y las plazas traseras podrían estar mejor aprovechados.