19/06/2008
BMW 630i CABRIO: OBJETO DE DESEO
El Serie 6 de BMW es un coupé elegante que representa la distinción entre las más extendidas berlinas. La versión cabrio aporta todavía más exclusividad a este modelo, exclusividad que hay que pagar no sólo económicamente.
PRUEBA/ Iván Solera
COMPORTAMIENTO
Buen compromiso
El Serie 6 de BMW no busca la eficacia extrema en conducción deportiva, para eso ya está el M3, por ejemplo. Con este Serie 6 podremos disfrutar de largos viajes en pareja con total comodidad. Y también engordaremos de gusto cuando aparquemos en la puerta de un hotel y comprobemos que nuestro coche poco tiene que ver con todas las berlinas 'ejecutivas' de color oscuro que haya su alrededor.
En ciudad hay que tener en cuenta las dimensiones exteriores y la visibilidad trasera reducida con la capota puesta. La dirección activa opcional que nuestra unidad de pruebas monta es una delicia para maniobrar y callejear. Con esta dirección te ahorras vueltas de volante (creo que entre topes son tres cuartos de vuelta) porque el ángulo de giro de las ruedas varía en función de la velocidad. Tranquilo que no te vas a llevar todas las columnas del garaje el primer día, es curioso como el cerebro se adapta en los primeros metros y se conduce con total normalidad. De hecho, hice la prueba, dejé el coche a un amigo para que lo llevase un rato por carretera y ciudad sin decirle nada y condujo con total normalidad, ni se enteró de la dirección activa a pesar de verse obligado a maniobrar un par de veces.
En carreteras de montaña podemos pasarnos un rato divertido, pero sin excesos. El tonelaje del 630 se deja notar en forma de derivas, aunque las frenadas son totalmente estables y la carrocería balancea muy poco. El ritmo puede ser 'alegre' pero si en nuestra mente aparece la lucha contra el cronómetro, nos alejaremos del concepto para el que se diseñó este vehículo y no disfrutaremos del trayecto. Los límites los ponen sus grandes dimensiones y el peso, porque por motor, dirección, frenos y cambio no encontraremos problema alguno. En estos tramos lo mejor es descapotar 'el seis' y disfrutar enlazando curvas a ritmo constante bajo el sol, aprovechando el lado más dulce de su propulsor y la rigidez de su bastidor.
En autopista y autovía destaca la suavidad de conducción, el aplomo a alta velocidad y la buena insonorización del techo de lona. Los largos viajes parecen más cortos y no por la velocidad, sino por la escasa fatiga que se acumula. Los asientos son muy cómodos y recogen el cuerpo lo suficiente como para no 'caernos' y no tanto como para que cueste entrar o salir del habitáculo más de lo necesario. Los mandos están en su sitio y la sensación de seguridad es muy elevada. El Serie 6 es agradable a ritmo suave, pero tenemos siempre la certeza de guardar un puñado de caballos bajo el pie derecho por si las circunstancias así lo requieren.