03/06/2008
CHRYSLER GRAND VOYAGER 2.8 CRD LIMITED: SÚPER ESPACIO
La última generación del Grand Voyager es la máxima expresión en espacio interior, modularidad y comodidad. Todo ello aderezado con un estilo americano característico de la marca.
PRUEBA/ Iván Solera
COMPORTAMIENTO
Confort y tranquilidad
El Grand Voyager es, además de espacioso, muy cómodo. No es excesivamente blando de suspensiones, de hecho es bastante más firme que el modelo precedente. Los balanceos de la carrocería se han contenido bastante y el tacto de la dirección ha mejorado mucho en los apoyos.
Pero no creas que puedes coger el Grand Voyager y soltarte la melena en un tramo de curvas. Su conducción debe ser relajada por varios motivos, por su tonelaje, balanceos (menores pero presentes), cambio lento y aumento notable del consumo.
Eso sí, en carretera el comportamiento a ritmos de crucero legales y un poco superiores ha mejorado notablemente. El aplomo que presenta ahora es mucho mayor y, aunque no hay que olvidar nunca las dimensiones y peso del Voyager, su conducción es mucho más sencilla y relajada.
Hablando de dimensiones, moverse en ciudad con el Grand Voyager no es el mejor uso que podemos hacer de él. Sus enormes retrovisores nos ayudan un montón, la cámara de visión trasera para maniobrar también, así como los avisadores acústicos de aparcamiento traseros. Pero es muy, muy ancho y muy, muy largo. Además no entiendo por qué no tiene sensores de aparcamiento delanteros, no estarían de más, sobre todo teniendo en cuenta el precio del 'cacharro'. Cuidado con los aparcamientos del centro de las ciudades que están llenos de columnas, cuidado con las calles estrechas o los coches en doble fila, cuidado al aparcar en el hipermercado porque se sale de las plazas... En definitiva, en ciudad exige un esfuerzo extra para que el perito de la compañía de seguros no nos coja manía.