03/06/2008
CHRYSLER GRAND VOYAGER 2.8 CRD LIMITED: SÚPER ESPACIO
La última generación del Grand Voyager es la máxima expresión en espacio interior, modularidad y comodidad. Todo ello aderezado con un estilo americano característico de la marca.
PRUEBA/ Iván Solera
HABITÁCULO Y EQUIPAMIENTO
2+2+3...
No, no se me ha ido la cabeza por completo... al menos de momento. Se trata de la configuración de los asientos del Grand Voyager, dos delanteros, dos en la fila intermedia y un asiento corrido en la última fila con capacidad para tres personas delgaditas.
Me parece un acierto pensando en adultos, ya que las plazas de la fila media son sensacionales y serán las que más se usen. El único 'pero' es que con 1,85 metros de altura me roza la cabeza con el techo, algo inesperado dadas las dimensiones exteriores del vehículo.
Las plazas de la última fila son un poco estrechas para tres personas, pero las piernas no van muy flexionadas y hay espacio de sobra para las rodillas. También me toca la cabeza con el techo, pero esta vez por detrás.
La pega que le encuentro a esta configuración es cuando llevamos niños muy pequeños y necesitamos llevar un cuco. En este caso debe ir en la última fila y solo, porque un adulto junto con el cuco no cabe. Queda muy alejado de las plazas delanteras y un poco incómodo para atender desde la fila intermedia. Pero es un mal menor y transitorio.
Los asientos de las dos filas traseras se pliegan cómodamente escondiéndose bajo el suelo y dejando una superficie totalmente plana. Además, los asientos de la fila media se abaten con un solo movimiento dejando mucho espacio para acceder a la última fila de asientos.
El maletero tiene una capacidad de 915 litros, pudiendo ampliarse hasta los 3.296 si abatimos la dos filas traseras.
Bueno, ahora vamos para el puesto de conducción que ese sí que va a ser el más utilizado. Los asientos delanteros tienen regulaciones eléctricas (con dos memorias el del conductor) y son calefactables, pero no tienen regulación lumbar. El volante sólo se regula en altura con lo que, si somos altos, llevaremos las piernas un poco flexionadas aunque encontramos regulación de la proximidad de los pedales para paliar un poco esto.
Encontramos multitud de huecos en el interior del Grand Voyager, ahí se nota su origen americano. Ahí y en el diseño cuadradote del salpicadero y en el empleo de plásticos duros y poco exóticos.
La unidad probada contaba con navegador con pantalla táctil, equipo de sonido con disco duro y dos pantallas en el techo para entretener al pasaje en los largos viajes. Además, las puertas traseras (corredizas), las ventanillas batientes de la última fila y el portón trasero tienen accionamiento eléctrico.