01/04/2008

HYUNDAI i-30 1.6 CRDi STYLE SPORT: LA MUTACIÓN DE UNA MARCA

El i-30 es el reflejo del esfuerzo realizado por Hyundai para conseguir un producto de calidad y borrar de un plumazo los errores del pasado. Anuncia suavidad, amplitud, economía y calidad, veremos si cumple.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Motor y prestaciones.
  • Comportamiento.



    MOTOR, PRESTACIONES Y CONSUMO

    ¡Se embala!
    Eso es lo primero que me dijo una compañera tras conducir el i-30 unos kilómetros cuando fuimos a recogerlo. El motor 1.6 Diesel con inyección directa y common-rail es suave y no tiene una potencia exagerada, pero el turbo se hace notar y muestra cierta inercia que, en un principio, da la sensación de que apenas retiene cuando levantas el pie del acelerador.

    Es una primera impresión porque el coche sí reduce, pero es cierto que presenta esa inercia que, una vez transcurridos unos kilómetros, aprovechamos para ahorrar combustible y dar agilidad a la conducción.

    A lo que vamos, la potencia máxima es de 115 CV a 4.000 rpm y el par motor de 255 Nm a 2.000 rpm. Una vez colocamos la aguja del cuentarrevoluciones entre esas dos cifras, la respuesta es muy buena, incluso a partir de 1.800 vueltas. Por debajo, la potencia disponible es la justa, sin presentar problemas en la conducción pero insuficiente para hacer perrerías del estilo de recuperar en tercera y conseguir una respuesta como para salir airoso de una rotonda.

    El cambio es manual de cinco velocidades, algo cada vez menos usual por la proliferación de las cajas de cambio de seis velocidades y que le hace penalizar un poco en los consumos en carretera. El tacto es bastante pobre, no es que sea impreciso pero la sensación que transmite en su utilización es la que puede transmitirnos un urbano baratillo.

    El i-30 acelera de 0 a 100 en 11,5 segundos y alcanza una velocidad máxima de 188 Km/h. El consumo medio homologado se cifra en unos optimistas 4,7 litros a los cien. En uso real esta cifra llega a los siete litros si no prestamos una especial atención al consumo mientras conducimos. El consumo se resiente mucho en carretera si elevamos el ritmo, se echa en falta una sexta para bajar las revoluciones y ahorrar un poco más.

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