01/04/2008

HYUNDAI i-30 1.6 CRDi STYLE SPORT: LA MUTACIÓN DE UNA MARCA

El i-30 es el reflejo del esfuerzo realizado por Hyundai para conseguir un producto de calidad y borrar de un plumazo los errores del pasado. Anuncia suavidad, amplitud, economía y calidad, veremos si cumple.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Motor y prestaciones.
  • Comportamiento.



    HABITÁCULO Y EQUIPAMIENTO

    Por dentro convence
    El interior del Hyundai i-30 es moderno y con materiales agradables a la vista y el tacto. Además, los acabados también se encuentran a un alto nivel y el equipamiento es muy completo. Dentro del i-30 encontramos una calidad impensable hace poco tiempo para esta marca, muchos europeos podían fijarse en él para mejorar un poco en diseño o en materiales.

    El cuadro de instrumentos está presidido por un par de relojes grandes, legibles y con tonos azulados para darle atractivo. Tiene reloj de temperatura, algo que hay que agradecer ante el actual pasotismo de las marcas. Ahora se limitan a utilizar un testigo para cuando la temperatura es elevada y otro para cuando es baja (este último en el mejor de los casos).

    También tiene una pantalla multifunción en la que aparecen los datos del ordenador de a bordo entre otras cosas. Por cierto, muy mal que la tecla de selección de éste se encuentre en el salpicadero, es muy incómodo.

    La versión Style Sport tiene un equipamiento sorprendente, desde mi punto de vista sólo le falta una cosa que está disponible en el acabado superior, el control de velocidad. Por lo demás tiene todo lo necesario, incluso equipamiento poco convencional como asientos delanteros calefactables. Tiene climatizador bi-zona, retrovisores abatibles eléctricamente, radio CD con MP3 y conexión USB y AUX, sensores de aparcamiento traseros, limpiaparabrisas y luces automáticas, asientos con inserciones de cuero y control de presión de neumáticos. Valorando todo este equipamiento los 21.100 euros que cuesta ya no parecen tantos.

    Y ahora hablemos de espacio y ergonomía. El habitáculo es amplio, tanto las plazas delanteras como las traseras, que permiten alojar a tres adultos justitos o dos cómodamente, con espacio suficiente para las rodillas y sin que toque la cabeza con el techo hasta estaturas de 1,85 metros. El maletero tiene una capacidad de 340 litros, acorde con la competencia y las dimensiones del vehículo. Tiene argollas para sujetar el equipaje con una red elástica y ganchos para colgar bolsas a ambos lados.

    La ergonomía es uno de los puntos peor resueltos del i-30. Si eres alto verás que, por mucho que regules el volante y la altura del asiento, la postura de conducción es demasiado elevada. El final superior del parabrisas queda cerca y bajo, dando sensación de agobio y el retrovisor interior resta mucha visibilidad porque está justo en la línea de los ojos. Además los asientos delanteros sujetan el cuerpo menos de lo esperado, la forma del respaldo describe una curva que no se acopla bien a la espalda y el reposacabezas te empuja hacia delante la cabeza.

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