02/01/2008
SAAB 9.3 SPORT HATCH 2.8T AERO: FAMILIAR CON CARÁCTER
No serán muchos los que se decanten por una berlina con carrocería familiar con motor de gasolina y 250 CV, pero los que lo hagan tienen en el Saab 9.3 Sport Hatch una opción más exclusiva que las típicas alemanas.
PRUEBA/ Iván Solera
HABITÁCULO Y EQUIPAMIENTO
Cómodo y sobrio
El diseño interior del Saab 9.3 la verdad es que decepciona un poco tras contemplar sus líneas exteriores. Esperaba algo más moderno o con materiales de mayor porte. El plástico es el rey, de color negro, tacto duro y con formas muy sobrias.
A cambio ofrece una buena ergonomía, amplios y cómodos asientos, multitud de ajustes y un equipamiento muy completo. Los mandos son accesibles, pero este Saab es de esos coches que tienes que aprender a utilizar. Me explico, la distribución de los mandos es correcta, pero poco tiene que ver con la norma general, no están donde esperas que estén. Por ejemplo, la tecla 'sport' para cambiar el modo del cambio automático no está cerca de la palanca sino en la parte alta de la consola central, el freno de mano no tiene el pulsador en la parte frontal porque al bajarlo queda integrado (y como por costumbre pongas el pulgar delante, te lo pillas) y el mando de luces que se sitúa a la izquierda del salpicadero (como los alemanes) gira en el sentido contrario. Nada preocupante cuando te acostumbras a su uso, pero de primeras te hace recurrir al libro de manejo.
Lo asientos están tapizados en cuero y los delanteros de la unidad probada cuentan con el ajuste eléctrico opcional. Son cómodos y sujetan correctamente el cuerpo. Las plazas traseras son un poco justas para las dimensiones del vehículo. La banqueta es baja y las pierna quedan bastante flexionadas, el espacio para las rodillas es justito aunque la altura disponible es mucha. Por anchura está bien para dos, tres adultos quedan algo justos para un trayecto largo.
El maletero tiene una capacidad de 419 litros hasta la lona que cubre el equipaje. Esta capacidad se ve mermada por los pasos de rueda que sobresalen a ambos lados. La línea de carga es baja, el portón abre lo suficiente como para que con 1,85 metros de estatura no nos golpeemos con facilidad con él, el suelo de carga es completamente plano, tiene anclajes para redes y la cortina que cubre la carga tiene unas guías diagonales que permiten que, con un solo toque, la cortinilla suba y avance lo justo como para poder cargar sin que nos moleste.