04/12/2007

BMW 335i COUPÉ: LO TIENE TODO

BMW nos propone 'el coupé total', un coche con el que puedes viajar, ir a diario al trabajo, a cenar a un restaurante de lujo y, además, no te pone ninguna pega en tramos de curvas. Lo tiene todo.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Motor y prestaciones.



    COMPORTAMIENTO

    Eficaz, seguro y muy divertido
    Bueno, pues llegó la hora de pulsar el botón de arranque y disfrutar de la caballería del tres litros.

    Lo primero que sentí fue un pequeño escalofrío que me erizó el vello, lo siento pero no puedo evitarlo cuando un aparato de esta talla ronronea con un sonido ronco y gordo. Y acto seguido... engranar primera y dos golpecitos de gas mientras suelto embrague, así la fiesta de mis sentidos continúa y crece al notar como empuja la propulsión trasera. Me encanta mi trabajo.

    Moviéndonos por ciudad el 335i es todo lo dulce y manso que queramos que sea, pero que ningún espabilado con su TDi de cristales tintados se equivoque y nos confunda con un 320D. O mejor, que sí. Que alguno de esos que conducen medio tumbados con la gorra calada y la visera curvada se equivoque. Le verás desaparecer del retrovisor en un 'plis-plas'.

    La dirección activa opcional permite virar ampliamente con un mínimo giro de volante a baja velocidad y facilita las maniobras. Lo más destacable en su utilización ciudadana es la suavidad y buenas maneras de las que hace gala el propulsor, sin tirones ni brusquedades.

    En autopista o autovía habrá que concentrarse al máximo para no dejarnos los puntos del carné por el camino. Lo mejor es usar el control de velocidad (que en esta unidad es adaptativo) para autolimitarnos, porque con sólo apoyar el pie en el acelerador con la sexta velocidad engranada pasamos ampliamente la velocidad máxima permitida.

    La sensación de aplomo es total, no presenta balanceos de carrocería ni movimientos extraños cuando encontramos badenes en plena curva circulando a alta velocidad. La dirección es muy precisa, con un tacto firme y directo que informa fielmente de lo que pasa bajo las ruedas delanteras.

    Si salimos de las vías rápidas y nos adentramos en carreteras más pequeñas y retorcidas podemos disfrutar de la conducción de 335 si el asfalto no está muy roto. En caso contrario, la dureza de las suspensiones y el escaso perfil de los neumáticos reducen el confort y restan eficacia al comportamiento de este coupé. Pero afortunadamente, cada vez son más las carreteras con asfalto en buen estado y es aquí donde el 335 demuestra todo su potencial.

    Vira muy plano, frena en el sitio sin mostrar síntomas de fatiga con un uso intensivo, la dirección no pierde precisión en los apoyos y en este terreno es obligatorio el uso del delicioso cambio. Eso sí, la potencia del seis cilindros no hay que tomársela a 'chufla', tracciona mucho mejor que un vehículo de tracción delantera en la salida de las curvas, pero si damos gas sin contemplaciones el tren posterior pierde adherencia.

    Afortunadamente los controles de tracción y estabilidad trabajan con precisión, permitiendo que juguemos un poco sin cortar el deslizamiento bruscamente. También existe la posibilidad de desconectar estas ayudas, algo poco o nada recomendado fuera de circuito. Si no tenemos buenas manos nos podemos llevar algún que otro susto, aunque incluso así, su comportamiento es más que correcto y nada brusco. Con el BMW 335i es fácil dar una vuelta a nuestro circuito favorito con la trasera de lado en todas las curvas... y si está mojado, ¡mejor!

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