14/11/2007

AUDI TT ROADSTER 2.0 TFSi Y COUPE 3.2: ¿ABIERTO O CERRADO?

El Audi TT nos deleita con una estética renovada y el placer de conducción de un auténtico deportivo. Hemos enfrentado el coupé y el roadster con los dos propulsores y cambios disponibles. ¿Con cual te quedas?

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Motor y prestaciones.



    COMPORTAMIENTO

    No sólo es pintón
    El Audi TT no se queda sólo en la estética y ofrece un comportamiento dinámico muy eficiente y, a la vez, con cierta polivalencia. Ni llega al extremo de la deportividad haciendo complicado su uso diario, ni es un coche soso.

    Aunque su uso diario se ve comprometido por la falta de espacio en las plazas traseras (en el coupé porque el roadster ni tiene), un maletero bueno para este tipo de vehículos pero pequeño si queremos hacer la compra para dos semanas y una visibilidad trasera y en vista tres cuartos reducida (más en el roadster). Por lo demás sin problemas, ninguno de sus motores exige una especial atención para callejear y moverse entre el tráfico.

    En carretera es muy estable, rápido y preciso, aunque los más comodones notarán que las suspensiones tienen un tarado firme que marca en los riñones las irregularidades del terreno. A cambio nos da un tacto de dirección irreprochable en todas circunstancias, potencia a raudales y facilidad de conducción. Aquí pierde la batalla el roadster con mayor ruido aerodinámico y ciertos crujidos del techo.

    Si nos adentramos en carreteras de montaña y exprimimos al máximo el TT tampoco nos defrauda, haciendo patente la mayor rigidez de la carrocería cerrada y la superioridad de la tracción integral. Al límite es subvirador, pero fácilmente podemos descolocar la trasera en la entrada de las curvas con sólo levantar el pie del gas.

    El comportamiento de ambos propulsores es muy diferente. El V6 es un motor siempre lleno que entrega la potencia progresivamente hasta la zona roja sin sobresaltos, todo esto con el encantador sonido de los seis cilindros. Por su parte, el pequeño dos litros al contar con turbo compresor en más nervioso y pierde algo más de pegada cuando se aproxima al corte.

    El cambio manual es una joya, pero el automático muestra un funcionamiento intachable, sólo se le podría exigir una mayor rapidez y suavidad en las salidas rápidas desde parado.

    ¿Con cual te quedas? Yo lo tengo claro, con los dos pero haciendo mezclas. Me explico. Elijo el roadster para circular a baja velocidad disfrutando de los días soleados, pero mejor con el V6 que es más suave y tiene más par, ¡ah! y con el cambio S-Tronic, así no me tengo que preocupar ni de la marcha engranada.

    Pero para un uso diario me quedo con el coupé, que me ofrece un cómodo portón trasero, más maletero y dos plazas más que, aunque enanas, hacen su servicio en un momento dado. El propulsor para el coupé creo que debería ser el 2.0 porque así me ahorro un poco en combustible y es más guerrero para esos días en los que paso por tramitos de curvas. Lo que no tengo claro es el cambio, por un lado el automático me va a facilitar la vida a diario y con las levas es gracioso, pero es que el tacto del manual... Bueno, vale ya de soñar que mañana hay de devolver los coches y volver a la cruda realidad.

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