16/10/2007

HONDA CR-V 2.2i CTDi: LUJO ASIÁTICO

La nueva generación del CR-V nos deleita con cotas de confort desconocidas en este modelo hasta el momento. Un gran compañero de viaje amplio, cómodo y silencioso.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Motor y prestaciones.


    COMPORTAMIENTO

    Muuuuuy grande
    Toca darse una vueltecita con el Honda CR-V para ver qué tal va. En ciudad ya he podido comprobar que la visibilidad es buena y aunque es relativamente grande se desenvuelve bien entre el tráfico. Y para aparcar sufres bastante poco, los sensores de aparcamiento delanteros y traseros ayudan un montón, la suave dirección también... ¡y la cámara de visión trasera ni te cuento!

    Dejamos atrás los edificios y en autopista el CR-V nos muestra su cara más agradable. Es suave, silencioso, mantiene una buena estabilidad lineal y si está equipado con el control de crucero adaptativo hará que lleguemos a nuestro destino bastante más descansados. Si buscamos cruceros rápidos habrá que tomárselo con cierta calma, no es fugaz alcanzando la velocidad requerida aunque tampoco resulta lento. La suavidad de su motor da la impresión de que el CR-V 'corre' menos de lo que en realidad hace. Aunque para ser sinceros hay que decir que en las fuertes rampas le cuesta mantener el tipo, que es muy grande y pesa lo suyo.

    Las curvas no son problema, aunque aparece un pequeño balanceo de carrocería en el primer tramo del recorrido de la suspensión al que hay que acostumbrarse. Al principio asusta un poco cuando afrontas una curva rápida porque parece que va a seguir inclinando y que al final vas a tener que sacar esos conocimientos que has leído o experimentado a baja velocidad para mantener el CR-V dentro del asfalto. Pero ¡falsa alarma! el balanceo se contiene y este Honda traza la curva sin mayor problema que una dirección un tanto bailona.

    Si nos adentramos en carreteras reviradas el ritmo no debe ser muy alto. En caso contrario los frenos se fatigan, el consumo se dispara, los neumáticos se deshacen al intentar mantener la trayectoria y los pasajeros se marearán fácilmente. Pero nadie pretende jugar contra el crono en un tramo de montaña con un todocamino de estas dimensiones. Si la velocidad es la lógica (incluso superior a la legal) el CR-V no defrauda. El pequeño balanceo inicial de la carrocería pierde importancia porque a este ritmo ya no asusta, sólo hace que se nos escurra un poco el cuerpo por el cuero de los asientos y la dirección algo blanda pierda precisión.

    Por campo las cualidades del CR-V nunca han sido bestiales, este modelo ha llevado a rajatabla el concepto SUV desde sus orígenes. Pero ahora yo creo que todavía es menos campero a pesar del incremento de tamaño de sus ruedas. La carrocería es muy baja, los ángulos bastante cerrados y el peso elevado. Aun así mira las fotos, verás que es capaz de mucho más que un turismo convencional y a buen seguro que sus propietarios no le exigirán ni la mitad.

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