16/10/2007
HONDA CR-V 2.2i CTDi: LUJO ASIÁTICO
La nueva generación del CR-V nos deleita con cotas de confort desconocidas en este modelo hasta el momento. Un gran compañero de viaje amplio, cómodo y silencioso.
PRUEBA/ Iván Solera
MOTOR, PRESTACIONES Y CONSUMO
Galardonado pero algo justo
El propulsor elegido para animar al CR-V es el 2.2 Diesel de inyección directa que comparte con casi la mayoría de hermanos de marca. Este magnífico y premiado motor que tan buen rendimiento ha demostrado se queda un poco justo cuando tiene que tirar de los 1.729 Kg de peso en vacío del CR-V. Da una potencia de 140 CV a 4.200 rpm y un par máximo de 340 Nm a 2.000. Se dice por ahí que el ingeniero al que le encomendaron el desarrollo de este propulsor es un defensor a ultranza de la gasolina y que odia los Diesel. Parece ser que en principio se negó a desarrollar este motor pero que al final lo hizo pero a su manera. El resultado es un motor Diesel con un comportamiento muy similar al de un gasolina, sin una brusca patada de turbo, progresivo, elástico y silencioso. El único problema es que este CR-V ha engordado y por mucho que quiera el 2.2 no le permite ir 'de carreras'.
El cambio es manual de seis velocidades y gracias a la elasticidad del propulsor no hay que usarlo mucho. Casi mejor porque no tiene un tacto de esos que te invita a jugar con la caja de cambios, aunque tampoco se puede decir que sea malo, simplemente se nota un poco suelto.
Tampoco te vayas a pensar que el CR-V es lentorro, ojo porque es capaz de acelerar de 0 a 100 en poco más de diez segundos, alcanzar una velocidad máxima de 187 Km/h y mantener cruceros que ronden los 160 de marcador. Claro que los magníficos consumos que logra este motor en otros modelos aquí se resienten un poco a pesar de lo que digan las optimistas cifras homologadas que le dan un consumo medio de 6,6 litros a los cien. Lógicamente dependiendo del estilo personal de conducción los consumos varían, pero con el CR-V esta variación es muy notable. Al tener que arrastrar ese peso las variaciones en el pedal del acelerador inciden notablemente en el consumo. Para que te hagas una idea en ciudad yo no lo bajé de 9,5 litros a los cien y en carretera a un ritmo de 150-160 no bajó de 8.