16/10/2007
HONDA CR-V 2.2i CTDi: LUJO ASIÁTICO
La nueva generación del CR-V nos deleita con cotas de confort desconocidas en este modelo hasta el momento. Un gran compañero de viaje amplio, cómodo y silencioso.
PRUEBA/ Iván Solera
HABITÁCULO Y EQUIPAMIENTO
Amplio y cómodo
A bordo del CR-V lo más destacable es la amplitud y comodidad que nos ofrece, las plazas delanteras cuentan con dos amplios asientos de cuero con múltiples regulaciones eléctricas en los que los kilómetros se hacen muy llevaderos. Las plazas traseras no se quedan atrás, con anchura suficiente para tres adultos, espacio para las piernas y para la cabeza. Además los respaldos de reclinan en varias posiciones, eso sí, el pasajero central tiene un asiento más incómodo y estrecho que los otros dos.
El maletero tiene una capacidad de 556 litros muy aprovechables gracias a sus formas cuadradas y a una bandeja que permite dividir el espacio de carga en dos alturas.
El diseño del salpicadero ha mejorado pero sigue siendo un poco 'cuadradote', quizá para recordarnos que se trata de un todocamino pero la verdad es que no guarda mucha relación con las líneas exteriores del coche. Los materiales empleados no están mal pero podrían mejorar en algunos puntos mientras que el acabado general la verdad es que no admite muchas críticas.
El volante multifunción recuerda mucho al del Civic, así como la iluminación de la instrumentación en tonos azulados. Por cierto, el volante sólo se regula en altura aunque la postura de conducción es muy correcta, sólo mejoraría la posición de los pedales que obliga a levantar toda la pierna cuando sueltas embrague.
La unidad probada es el acabado Innova, el más alto, con un equipamiento completísimo que incluye entre otras cosas la tapicería de cuero, asientos con regulación eléctrica, navegador, climatizador, volante multifunción y control de crucero adaptativo.