10/09/2007
DACIA LOGAN BREAK 1.5 DCi: VACACIONES ECONÓMICAS
Desde la llegada a España del Dacia Logan la mayor parte de comentarios se refieren a él como un segundo coche. Convencido de las aptitudes de este modelo y más aún de la carrocería familiar, me llevé el Logan de vacaciones para demostrar que es perfectamente válido... ¿o no?
PRUEBA/ Iván Solera
LLEGÓ EL MOMENTO
No te lo vas a creer pero estaba más ilusionado con el Logan que con muchos otros modelos mucho más potentes, cómodos o 'fardones'. El Logan iba a ser el protagonista de mi pequeña aventura.
Y por fin llegó el gran día, cámara de fotos en mano me dispuse a revisar un poco el coche para el viaje: presiones, niveles, luces, limpieza de los cristales, documentación, gato, rueda y bombillas de repuesto, etc. Además preparé 'mi espacio' para no dejar nada al azar y evitar peligrosos despistes: música, agua y un avisador de radares que nunca viene mal aunque no vayamos a correr mucho.
El asiento en el acabado 'Laureate' tiene regulación en altura y lumbar, pero el volante es fijo, no hay regulación posible. Por cierto, la gran mayoría de modelos actuales tienen el claxon en el volante pero el Logan lo lleva en la palanca izquierda al más puro estilo Renault de antaño. No es ningún problema cuando el coche es tuyo, pero a mi me costó un susto y subirme un poco a una rotonda para que no me embistiese una despistada con su mega-todo-terreno porque tardé lo mío en encontrar el ansiado claxon.
Llenamos el depósito y hacemos un poquito de truco para apurar al máximo la autonomía y calcular exactamente el consumo. Lo llenamos hasta la misma boca, incluido el sobrante. Esto no se debe hacer porque debe de quedar espacio para la expansión del combustible con la temperatura pero dado que no hacía excesivo calor, nuestro Logan es Diesel e íbamos a salir a carretera en menos de 15 minutos no corríamos ningún riesgo. El manual de usuario anuncia 50 litros de depósito aproximadamente, entraron algunos más.
Empiezo a cargar el maletero, como sólo vamos tres personas pliego la tercera fila de asientos, es cómodo pero hay que quitar los reposacabezas para poder hacerlo. Dos bolsas de ropa, una de zapatos, el portátil, el carrito del nene (sí, vamos tres pero las cosas del enano ocupan como las de tres adultos), la pelota, la motillo del chaval, la barandilla para que no se caiga de la cama, la sombrilla, dos hamacas, una tabla de body-board, un patinete, los juguetes, la comida y un largo etcétera de bultos que consiguen llenar el maletero del Logan y los pies de las plazas traseras.
Por el momento la cosa va bien, ha entrado todo sin problemas y cómodamente gracias a los dos portones traseros tipo furgoneta y a la plana superficie de carga.