06/09/2007
FORD C-MAX 2.0 TDCI 136 CV TITANIUM: LA FAMILIA Y ALGO MÁS
De tamaño compacto pero con un gran espacio interior. Este monovolumen guarda unas cuantas sorpresas para ti y tu familia. ¿Te montas?
PRUEBAS/ Sara Soria
COMPORTAMIENTO
Un rutero dinámico y suave
Ahora llega el mejor momento, ¡conducirlo! Giramos la llave y comenzamos la ruta.
Una vez en carretera el confort, la insonorización y el dinamismo es sobresaliente. Un detalle de confort a destacar es que el climatizador funciona a las mil maravillas y rápidamente el habitáculo consigue la temperatura ideal.
En autopista, con una conducción ágil, el motor empuja fuerte moviéndose muy bien en marchas largas, incluso es capaz de subir grandes cuestas en sexta sin necesidad de reducir marchas.
También hay que decir que aunque a bajas revoluciones el C-Max se queda un poco rezagado, es capaz de circular en la marcha más larga desde 70 a 200 km/h y además a partir de las 1.500 vueltas la potencia es entregada con creces.
La velocidad de crucero que se puede mantener con el nuevo C-Max, es de vértigo, propias de berlinas de categorías superiores obligándote a estar pendiente del velocímetro. Otra alternativa muy útil es el control de velocidad que viene equipado de serie.
Como contrapartida se aprecia un ligero balanceo de la carrocería cuando forzamos el ritmo, provocado principalmente por su altura y por unas suspensiones no excesivamente duras. La unidad probada lleva suspensiones deportivas en opción (100 euros) y aún así la sensación es de gran confort frente a los baches y badenes mejorando el paso por curva. Recomiendo que si te gusta el C-Max lo compres con la suspensión deportiva, que para mi gusto incluso sigue siendo un poco blanda.
Si lo llevamos al límite sin control de estabilidad y sin carga, el C-Max tiende a subvirar pero podríamos decir que es un coche muy equilibrado y con reacciones muy nobles y controlables dado que tiende a colocarse solo. Los grandes neumáticos con medida 205/50 R17 y perfil bajo ayudan a ello. No tanto cuando realizamos una frenada brusca en curva rápida donde el coche puede descolocarse de atrás entrando en acción el control de estabilidad, un elemento opcional que debería llevar de serie un coche de estas características.
El tacto de freno, algo esponjoso pero efectivo y el cambio es de recorridos largos pero precisos, situándose la palanca muy cerca del volante.
En general, si por algo destaca este C-Max de nuestro viaje es por su motor suave, silencioso, progresivo y con mucho empuje, una dirección suave y un reducido consumo de combustible que le convierte en un coche ideal para viajar en familia y 'algo más...' A mi me ha convencido. ¿Y a ti?