23/08/2007
TOYOTA RAV4 2.2 D-4D 136CV SOL: SENTANDO LA CABEZA
El nuevo RAV4 toma el relevo a una exitosa generación. Más amplio, equipado y potente, promete mejorar lo que ya era bueno. ¿Lo consigue? Tendrás que leer un poco más para descubrirlo.
PRUEBA/ Iván Solera
HABITÁCULO Y EQUIPAMIENTO
Amplitud y diseño
El interior del Toyota RAV4 también se ha modernizado a conciencia, luciendo formas envolventes e integrando los diferentes elementos a la perfección, como cualquier turismo.
La postura de conducción se acerca más a la de una berlina que a la de un todoterreno. El volante es regulable en altura y profundidad, mientras que el asiento del conductor también tiene regulación en vertical pero no lumbar. El espacio libre al techo y la altura del parabrisas permiten que los más altos se encuentren cómodos a los mandos.
La disposición de los diferentes controles es correcta, menos las luces de emergencia que quedan un poco alejadas, parecen situadas para que las controle el pasajero en vez del conductor.
La calidad de materiales y acabados están a la altura de lo que se espera (y se paga), aunque con los japoneses siempre encontramos algún plástico por ahí que podría mejorar. La unidad probada tiene el acabado Sol, que incluye de serie radio-CD con MP3 y cargador para seis CD's, ordenador de viaje, climatizador, barras en el techo, faros antiniebla y llantas de aleación de 17 pulgadas. El navegador que incorpora es una de las opciones disponibles.
La amplitud que se respira en las plazas delanteras es mayor que en el modelo precedente y no pasa factura a los ocupantes de atrás, se nota el crecimiento del RAV4. La altura de las plazas traseras permite que una persona de 1,85 vaya totalmente erguida y sin rozar con el techo, incluso sobran unos ocho centímetros con el respaldo en su posición más vertical. El maletero tiene una capacidad de 586 litros, con un doble fondo que permite organizar mejor la carga.