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08/08/2007

FORD MONDEO 2.5i y 2.0 TDCi TITANIUM X: EL SÚPER-MONDEO

Al Mondeo le tocaba renovarse... ¡y cómo lo ha hecho! La nueva berlina de Ford presenta un aspecto muy moderno y elegante, un interior amplio y un comportamiento dinámico mejorado. Probamos las versiones más potentes Diesel y gasolina.

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PRUEBA/ Iván Solera

  • Introducción y diseño.
  • Habitáculo y equipamiento.
  • Comportamiento.



    MOTOR, PRESTACIONES Y CONSUMO

    Dos grandes opciones
    Hemos probado el motor más potente de cada combustible disponible hasta el momento en el Ford Mondeo y las sensaciones han sido buenas. Se trata de dos viejos conocidos porque el 2.5 turbo de gasolina es el mismo que monta el Focus ST y el S-Max, mientras que el 2.0 TDCi también lleva tiempo en los modelos más grandes de la marca.

    Empezamos por el que se supone que será el propulsor más vendido en el Mondeo, el 2.0 TDCi. Se trata de un tetracilíndrico multiválvulas Diesel con inyección directa y common-rail. Desarrolla una potencia máxima de 140 CV a 4.000 rpm y un par motor de 320 Nm a 1.750 rpm. Este propulsor es bastante silencioso y muestra unas ganas tremendas... cuando se encuentra en la zona buena. Tiene dos problemillas, la falta de potencia en baja y un escaso abanico de revoluciones útiles. Hasta unas 2.000 rpm le cuesta bastante mover al Mondeo, incluso tiene cierta facilidad para calarse si no hacemos patinar un poco el embrague. Y antes de las 4.000 es mejor cambiar a una marcha superior porque empieza a desfallecer. Eso sí, entre esos dos puntos es capaz de empujar una barbaridad y con unos consumos muy contenidos.

    El 2.5 i es un cinco cilindros en línea de gasolina turboalimentado con cuatro válvulas por cilindro que alcanza una potencia de 220 CV a 5.000 rpm. El par máximo es similar al del Diesel, 320 Nm pero lo da a 4.800 rpm. Además de tener mayor potencia es más elástico que el Diesel, con mayor potencia en bajos que elimina de un plumazo la necesidad de ir pendiente de las revoluciones cuando circulamos tranquilamente. Además, el punto donde la entrega de potencia comienza a ser contundente no está tan marca, es más suave y hace de la conducción de este Mondeo todo un placer.

    El cambio en ambas versiones es manual de seis velocidades, el tacto es correcto aunque no da la sensación de precisión que esperas a tenor de los acabados del habitáculo.

    La versión Diesel alcanza una velocidad máxima de 210 Km/h por 245 del cinco cilindros y la aceleración de 0 a 100 es de 9,5 para el Diesel y de 7,5 para el gasolina. Los consumos homologados para el TDCi son de 4,9 en carretera, 7,6 en ciudad y 5,0 en ciclo combinado. En condiciones reales en uso combinado se mantiene en unos buenos 7,5 litros a los cien y en carretera podemos bajar la cifra hasta los 6,5 si no nos sobrepasamos con el acelerador.

    El propulsor de gasolina pierde la batalla del consumo ¿alguien lo dudaba? Pero es que no son motorizaciones comparables, el gasolina tiene 80 CV más que el Diesel. Las cifras homologadas son de 6,8 litros a los cien en carretera, 13,6 en ciudad y 9,3 en uso mixto. Esto se convierte en unos 11 litros en uso mixto y aproximadamente 9 en carretera, no es mucho dado el potencial de este propulsor.

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