26/07/2007
FIAT BRAVO 1.9 JTD SPORT 150CV: MERAVIGLIOSA CREATURA
El nuevo Fiat Bravo tiene una belleza tan cautivadora y pegadiza como la música de Gianna Nannini elegida para el spot de televisión. Pero un coche no sólo es estética, lo probamos para contarte todo lo demás.
PRUEBA/ Iván Solera
COMPORTAMIENTO
Tradición italiana
Parece que debe ser cosa de la tradición pero es que, a no ser que escojas la versión más radical, los italianos suelen pecar de suspensiones blandas, hasta las versiones con un guiño a la deportividad como es este Bravo Sport. Por un lado se agradece, al circular por ciudad parece que hay menos baches por las calles y eso que la unidad probada monta llantas de 18 pulgadas con neumáticos de perfil 40.
La primera sensación cuando te pones a los mandos del Bravo es que parece que ya llevas un tiempo conduciendo este coche. Todo está donde esperas y el manejo es sencillo... bueno todo no, los interruptores de los antiniebla están perdidos en el lado derecho de la consola central y el 'navegador-radio-teléfono y mil cosas más' opcional es bastante complejo.
En carretera abierta el sonido del motor disminuye una barbaridad lo que unido a la suavidad del motor obliga a estar pendiente de la velocidad a la que circulas para no pasarte sin querer. La dirección es muy blanda y no informa concretamente de lo que pasa bajo las ruedas, pero es cuestión de acostumbrarse, nada grave. La suspensión permisiva deja que la carrocería incline un poco en los apoyos y en los badenes la trasera se mueve un poco de arriba abajo, más si va cargado, claro. No es excesivo pero sí requiere mantener el volante bien asido en todo momento.
Cuando dejas las anchas carreteras y buscas el carácter más deportivo del Bravo encuentras un motor que debe trabajar alto de vueltas, unos balanceos de carrocería notables y unos asientos con escasa sujeción lateral. Al límite es totalmente subvirador, el morro desliza hacia el exterior de la curva y el control de estabilidad actúa con suavidad y de manera eficiente. Las pérdidas de tracción son contenidas, debido en parte a la falta de brusquedad del propulsor.
La primera impresión es de falta de efectividad, pero poco a poco te vas dando cuenta de que puede ir enlazando las curvas mucho más rápido de lo que creías, el secreto es maniobrar con mucha suavidad para mantener el eje delantero bien pegado al suelo y acelerar pronto y sin muchas contemplaciones. Lo que puedes perder en el paso por curva lo ganas a la salida de las mismas por su buena motricidad.
Con una dirección menos filtrada y unas suspensiones un poco más firmes la cosa se pondría mucho más divertida. Pero perdería su amabilidad en uso ciudadano y para eso habrá que esperar a que Abarth le dé su toque de gracia.