16/07/2007
JEEP COMMANDER 3.0 V6 CRD: CLASE BUSINESS CON CARÁCTER
El Jeep Commander es la opción más aventurera dentro de los siete plazas. Su robusto aspecto y sus buenas aptitudes todoterreno no deben engañarnos, es mucho más asfáltico y burgués de lo que parece.
PRUEBA/ Iván Solera
Buen viajero por cualquier terreno
El Jeep Commander es un buen compañero para largos viajes, el confort de marcha es más elevado de lo que quiere aparentar bajo esa estética de 'chico malo'. No tiene la suavidad de una berlina de gama alta y su peso y altura condicionan la conducción a ritmo elevado, pero no es muy seco en los baches y permite mantener cruceros por encima de lo que marca la ley. Tampoco muy por encima porque en los apoyos fuertes la deriva es notable y si la carretera presenta numerosas curvas es aconsejable reducir la velocidad. Eso y que como nos 'cebemos' con el acelerador el consumo se dispara.
En carreteras de montaña el propulsor es capaz de llevarnos de una curva a otra más deprisa de lo necesario. Los virajes medios y lentos no son sus mejores amigos si los afrontamos deprisa. El peso es grande y se nota. Los neumáticos empiezan a flanear y abre la trayectoria perdiendo adherencia del tren delantero. Pero no es un coche de carreras, no está pensado para hacer tiempos en carreteras serpenteantes. Está pensado para ir por estas carreteras a un ritmo normal, disfrutando del paisaje en compañía y llegando a zonas donde esos tan rápidos no son capaces de llegar.
Cuando dejamos el asfalto el Commander saca los genes del mítico Willys y nos demuestra de lo que es capaz a pesar de sus dimensiones y de ir calzado con neumáticos de carretera. Está claro que no está pensado para hacer 4x4 extremo, eso se lo deja a su compañero el Wrangler, pero llega mucho más lejos que la gran mayoría de todocaminos más ligeros, pequeños y sin reductora.
En pistas de tierra no es incómodo ni rebotón, lo único que hay que tener en cuenta es su elevado peso porque va tan bien que te incita a aumentar la velocidad y luego hay que pararlo. El control de estabilidad ayuda a mantener las cosas en su sitio y el ABS demuestra un excelente comportamiento en tierra, manteniendo el control del vehículo frenando en todo momento. Si nos ponemos a trialear un poco puede sorprendernos por la facilidad que muestra al pasar los diferentes obstáculos. El ángulo de ataque es bueno, el de salida no tanto pero más que suficiente para las pretensiones camperas del modelo.
El cambio automático es un arma esencial para adentrarse en el campo sin muchos conocimientos, facilita las maniobras una barbaridad y si lo unimos a un motor con 510 Nm de par... la cosa mejora todavía más.
El Commander es la opción radical dentro de los todoterrenos de siete plazas, radical por aspecto porque en realidad es más que benévolo con sus ocupantes. Pero oye, si te gustan este tipo de vehículos y necesitas las siete plazas o la capacidad de carga no tienes por qué renunciar a una estética campera al más puro estilo Jeep.